Pino Creanza

Traducción del italiano de Teresa Benítez. Presentación de Bárbara Azaola Piazza y Postfacio de Elettra Stamboulis.

Sin cerrar los ojos a los tesoros que esconde la capital egipcia —véase el capítulo sobre el Nilómetro de Roda—, la mirada de Pino Creanza se dirige primordialmente a los lugares que pasan desapercibidos a los apresurados turistas, desde las ostentosas urbanizaciones de lujo a los barrios marginales, ya sea la Ciudad de los muertos, donde se hacinan los traperos de El Cairo, o aquellos otros en que habita la minoría copta. Pero el eje vertebrador de este reportaje gráfico son las movilizaciones populares que culminaron con la caída de Mubarak. Por él desfilan los activistas y las mujeres que en aquellos días de enero y febrero de 2011 tomaron las calles de El Cairo y rompieron el muro de silencio que los había atenazado durante décadas.

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A doble página en splash. El caos urbano de El Cairo en todo su esplendor. Un río automovilístico de muchos meandros y el paisaje de la metrópoli salpicado de logotipos del Hilton, dhl o Zabado. Sobre una miniatura de un taxi, dos bocadillos: «Ana min Italiya»; «Ah, Italiya! Pizza, maffia, Birlusconi». El que iba en el taxi, italiano evidentemente, era Pino Creanza (Altamura, 1958), ingeniero y autor de tebeos que ha saltado a la novela gráfica con Cairo blues (Oriente y Mediterráneo, 2014), un cómic entre el reportaje y la poesía en viñetas que describe cuál es el presente de Egipto y cómo se ha llegado a él. Que el formato sea el tebeo nace de la convicción de este autor en el potencial de este medio: «Pienso que el cómic es adecuado para hacer buen periodismo por la implicación emocional que consigue con el lector». […] Cairo blues —así se titula tanto por una canción homónima del grupo Radiodervish como por el hecho de que el blues hunde sus raíces en África y es, como El Cairo, «triste y vital a un tiempo»— trata de contar hasta con su estilo, en el que otra vez aparece la humildad (y el sentido de la práctica) de Creanza. Sin carrera de Bellas Artes o experiencia profesional en el tebeo, el creador italiano se inventó su propia técnica: coger una fotografía, pasarla a un programa de retoque digital tipo Photoshop y comenzar a dibujar (digitalmente) sobre ella. «Es algo que le digo siempre a los jóvenes que no se animan porque no saben dibujar. No hace falta ser un artista, solo querer contar una historia».

Ángel Luis Sucasas, «Por sus emociones, el cómic es adecuado para el buen periodismo» El País, 28/04/2014

Información adicional
Autor

ISBN

978-84-941292-6-1

Presentación

Bárbara Azaola Piazza

Traductor

Teresa Benítez

Postfacio

Elettra Stamboulis

Año de edición

2014

Colección Azulejos

I