Gilad Atzmon

Traducción del inglés de Beatriz Morales Bastos. Edición al cuidado de B. de Morandeira.

La identidad errante, el provocativo texto del músico de jazz Gilad Atzmon, nacido en Israel, pero que, tras conocer la realidad de la ocupación de los territorios palestinos, renunció a su nacionalidad y se estableció en Europa, donde se ha convertido en un conocido músico de jazz y desde donde no cesa de combatir el sionismo con sus acerados artículos en la prensa y en libros como el que presentamos, en el que, como reza el subtítulo, somete La identidad judía a examen.

12,00

Categoría


Share

Karl Sabbagh ha dicho de La identidad errante: «El libro de Gilad Atzmon es tan ingenioso y provocador como su título. Pero también es un libro importante que presenta conclusiones sobre los judíos, la judeidad y el judaísmo que chocarán a algunas personas, pero que son esenciales para entender la política de identidad judía y el papel que desempeñan en la escena mundial».

Y James Petras ha destacado la valentía intelectual de Gilad Atzmon: «Atzmon tiene el valor del que tanto carecen los intelectuales occidentales»


Un magnífico y necesario libro desmitifica algunas «indiscutibles verdades» sobre la identidad judía.

El autor es un destacado saxofonista dedicado al jazz, y desde las primeras páginas nos desvela el papel esencial que dicha actividad jugó en los cambios de su posicionamientos políticos. Si su abuelo era un judío fanatizado, él heredó algo de ello en sus años mozos, mas el contacto con la realidad, y más en concreto su servicio militar coincidiendo con la invasión del Líbano, y la visita de algún campo en el que hacinaban los palestinos, le hizo tomar conciencia de que estaba en el lado equivocado y de que los palestinos, originarios de aquellas tierras, habían sido expulsados de ellas a patadas no dejándoseles volver a ellas. Desde el inicio los que iban llegando se guiaban por la idea de que el que más puede capador. […]

Gilad Atzmon va avanzando por distintos aspectos de estas maniobras de tergiversación (alejadas del judaísmo como creencia y signo distintivo igual que otras creencias: cristianas, islámicas, …que no exigen ninguna pureza, ni parentesco que lo avale) en búsqueda de un núcleo inamovible, cuya esencia constituiría la singularidad del pueblo que contra viento y marea ha resistido a todas las persecuciones, encerrándose para preservar sus supuestas raíces en el nivel tribal, expulsando o marginando de su discriminador seno a cualquiera que no muestre la pureza requerida, marcada por el prototipo ideado por los Theodor Herlz, Max Nordau & company, que inventaron un pueblo que como todo pueblo que se precie debía de tener una tierra y una historia, para lo que habían de crear al «judío» comme il faut, y reclamar los derechos sobre una tierra que estaba vacía y únicamente atravesada por unos vagos nómadas (aunque vaya sin entrecomillar, ya que hablo de memoria, no hago más que traducir el espiritu de las afirmaciones de los primeros sionistas)… e inventar una historia y una genealogía totalmente falaz como lo han mostrado nuevos historiadores israelíes, como Shlomo Sand al que cita en repetidas ocasiones el autor de este necesario ensayo.[…]

El repaso es exhaustivo, riguroso y argumentado. Otro gallo cantaría si esta voz crítica fuese escuchada por Israel, en vez de escuchar y seguir, de manera gregaria, el llamamiento judaico «Escucha Israel!», del Deuteronomio, que no hace sino prescribir la obediencia total a la voluntad del supuesto Yavé, monopolizada por los representantes exclusivos de Sión .

Gauden Sarasola, «Israel, un pueblo inventado, un Estado sinécdoque», en kaosenlared.

 

Aceptando el reto frente al disenso, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo ha publicado el último libro del escritor y músico de jazz, Gilad Atzmon, La identidad errante, en el que critica severamente el terrorismo sionista e incluso marxista judío y el tribalismo judío, y analiza desde los inicios de la historia la idiosincrasia judía al margen de los pueblos, etnias, culturas o naciones a los que pertenezca cada judío. Lo hace con la autoridad de haber nacido en Palestina, en una familia judía algunos de cuyos miembros pertenecían en calidad de dirigentes a grupos terroristas sionistas implicados en crímenes de limpieza étnica. Él mismo ha sufrido toda la educación judía, incluido el servicio militar. Sin embargo, gracias al jazz de Charlie Parker y otros músicos a los que la idiosincrasia de pueblo elegido judío desprecia por ser negros, logró superar el adoctrinamiento judío-sionista-israelí y establecerse en Londres dejando atrás definitivamente su pertenencia a la entidad sionista, Israel.

Toda la mitología seudo-histórica de lo judío cae como un castillo de naipes al constatar que los que más cometen el delito del antisemitismo son los propios judíos ya que, salvo las excepciones de palestinos originarios que abrazan la fe judía, la inmensa mayoría no tiene relación alguna con la etnia semita, a la que sí pertenecen prácticamente todos los palestinos. A partir de ahí busca y encuentra muchas respuestas a las preguntas del por qué de la existencia de Israel, de su terrorismo de Estado y de la complicidad del resto del mundo occidental con su proyecto sionista. Animamos a la lectora o lector a retroceder con los pasos y las palabras de Gilad Atzmon por el camino del eterno exilio judío desde la actual Israel hasta sus orígenes en algún lugar del mundo, muy cerca las profundidades del alma humana y muy lejos de Palestina.

Walter Wendelin, «La sinagoga de naipes al borde del cinismo cristiano», Rebelion.org.

Información adicional
Autor

Traductor

Beatriz Morales Bastos

Edición

B. de Morandeira

ISBN

9788496327917

Páginas

256

Año de edición

2012

Disenso

1

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “La identidad errante”