Li Qingzhao

Edición y traducción del chino de Pilar González España.

Se publica por primera vez en lengua española la poesía completa de la más grande poeta china de todos los tiempos. Una tarea nada sencilla que, según palabras de su traductora, Pilar González España, la ha llevado a sumergirse «de lleno en la esencia poética y la respiración de estos poemas. Por ello, en esta traducción se ha puesto en marcha el mecanismo de la composición poética, volando por encima de los textos, pero, al mismo tiempo, sin despegarse de las palabras originales, dando prioridad, por encima de todo, a la belleza que transpiran».

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Son, sin duda, sus bellísimos poemas de amor los que mejor dibujan la extraordinaria intuición artística de Li Qingzhao, pero junto a ellos, y con el mismo misterio capaz de implicar los sentimientos humanos en los elementos de la naturaleza o en la fuerza simbólica de los objetos cotidianos, resultan igual de conmovedores los que hablan de la soledad, el temor o el desconsuelo, en la etapa final de su creación.

(…) Leídos de principio a fin, además de deslumbrarnos con su emoción estética nos cuentan una historia encendida, intensa, profundamente sensible. «Flores –escribe Li Qingzhao– ¡no os riáis de mí!/ ¡lamentad más bien que las primaveras,/ como los hombres,/ envejezcan!».

Carlos Aganzo, El Norte de Castilla, 5/02/2011

Hay aquí, pues, una música perdida que sobrevive solo en el texto que nos la permite conocer. Pero, más que la música, lo que la poesía de Li Qingzhao es una idea: una imagen visual y una percepción próxima a la de los pintores paisajistas, porque muchos de sus poemas parecen ser encuadres escritos, es decir, dibujados en jade y biombos y abanicos de seda. De ahí el delicado carácter de su preciosismo y su sugerida, más que explícita, sensualidad. Pero esa expresión bella casi nunca es gozosa porque «frente al balcón» ve solamente las aguas que fluyen y su pensamiento las sigue hasta que el tiempo se coagula dentro de sus ojos siempre fijos en un mismo punto.

El «inextinguible dolor del adiós» hace que en su jardín todo sea crepúsculo y que no deje de escuchar «la clepsidra que suena largamente». El taoísmo informa no pocos de estos poemas en los que el amado siempre está ausente y su escena atraviesa por «sombras diagonales». El recurso al falso diálogo y a la alocución, tan abundante en estos textos, contribuye a aumentar su condición de confidencia e intimidad, que incluyen, sin embargo, algunas sorpresas, como las continuas alusiones al vino y una exaltación del «sabor de la pereza», que habría sido muy del gusto de Gil-Albert.

Jaime Siles, El Cultural, marzo 2011

En la obra de la poeta china del siglo xii Li Qingzhao, considerada por los estudiosos de ayer y de hoy como la más importante de su país, se dan los componentes emblemáticos de la poesía china tradicional, por los que no sólo ésta es un referente seguro entre las literaturas mundiales, sino también por su remoto origen, en el que ya se dan muchas de estas características –a veces sencillísimas, pero siempre iluminadoras (las de un sutilísimo pensar)– que la distingue. La presencia de una naturaleza armónica en la que el poeta lleva a cabo la contemplación es también en esta poeta (c. 1084 – c. 1150 o 1155, pues la fecha de su muerte es aún más imprecisa), primordial, el escenario en el que sólo se puede revelar el canto en su pureza, como en Hesíodo, la palabra revelada.

(…) Pero lo que cuenta es ese aroma de la palabra que, gracias también a la traductora-poeta, transforma el verso en algo más. Eso es la poesía.

Antonio Colinas, El Cultural, 15/04/2011

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Autor

Edición y traducción

Pilar González España

ISBN

9788496327771

Páginas

208

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