Diplomático alemán, nacido en Bremen, en el año 1939. Fue nombrado en noviembre de 1998 por el Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, para dirigir la Oficina del Coordinador de las Operaciones Humanitarias en Iraq de Naciones Unidas (unohci), la estructura establecida por el organismo internacional para la gestión del programa Petróleo por Alimentos. Al igual que su predecesor en Bagdad, Denis Halliday, von Sponeck dimitió de su cargo en febrero de 2000 en protesta por la prolongación de las sanciones contra Iraq. Con anterioridad y desde 1968, von Sponeck había trabajado en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud) en Gana, Pakistán, Turquía, Botswana, India y Ginebra. Desde su dimisión, trabaja de asesor de varias organizaciones no gubernamentales en Suiza, Italia y EE.UU., y como consultor de desarrollo en organizaciones internacionales.

Habla Hans von Sponeck :

«¿Por qué decidió abandonar su puesto como coordinador humanitario de la onu para Iraq?

»Se trató del reconocimiento por mi parte de que lo que estaba haciendo no tenía ningún impacto para cambiar la política [de sanciones] de la onu. Y cuando te das cuenta de que no puedes cambiar una política y que esa política es muy negativa para la población, entonces te preguntas: “¿Puedes continuar?”, y si la respuesta es “sí”, entonces formas parte del problema.

»Esa política de sanciones provocó la muerte, según la propia onu, de 1,5 millones de iraquíes civiles…

»El número no es tan importante. No sé si fue un millón y medio, dos millones, un millón… una sola persona muerta por una mala política es ya demasiado. ¿Y qué pasa con los que no murieron, qué pasa con los que están vivos: ancianos, jóvenes, estudiantes, madres, padres, trabajadores… qué tipo de vida tienen tras 30 años de dictadura, 13 años de sanciones, tres guerras y, hoy, una ocupación ilegal? ¿Cuánto es capaz de soportar un pueblo? Hay iraquíes que me dicen: “Es mejor estar muerto que vivir en esta realidad”.

»¿Había una intención política tras el embargo de la ONU a Iraq?

»Desde luego… en 1998 Clinton introdujo en el Congreso la llamada Acta de Liberación de Iraq, en la que hay muchas referencias al cambio de régimen…, porque el Gobierno de Sadam se había convertido en un poder regional muy fuerte que no estaba de acuerdo con la política exterior de EE.UU.

»Al final, la ONU no impidió la guerra y acabó legitimando la ocupación. ¿Cuál es su credibilidad hoy?

»No se trata tanto de la credibilidad de la ONU, sino que muestra más bien su debilidad… Si las cosas hubieran ido bien, cuando EE.UU. decidió seguir su propio camino, los otros 190 miembros deberían haber dicho: “De acuerdo, entonces boicotearemos vuestras mercancías, tomaremos medidas…” Esto no pasó porque el mundo siempre acepta las acciones de los poderosos…

»¿Y qué pasa con las políticas de doble rasero a nivel internacional, por ejemplo, con el caso de Irán?

»Ése es el problema. No puedes tener un tratado de prohibición de pruebas nucleares y una política de no proliferación y a la vez decir a Irán: “Tú paras lo que estás haciendo, pero yo sigo haciendo lo que quiero” … la verdad es que no hay evidencias de que Irán haya cruzado la línea roja. Sin embargo, ee.uu. sí la ha cruzado, porque está produciendo material nuclear y no permite que la oiea inspeccione sus instalaciones…

»En este nuevo clima político, ¿pueden los responsables de las sanciones y de la guerra ser juzgados?

»En teoría la respuesta es sí, porque ante la ley, todos somos iguales. Pero en un mundo con una “política de los poderosos” no pasa de este modo… Pero hoy hay una oportunidad porque tenemos una ley internacional que hace 60 años no teníamos… y por primera vez personas de todo el mundo fueron a Estambul al Tribunal Internacional sobre Iraq [celebrado en 2005], donde juzgaron a Bush y Blair y los declararon culpables. No tiene valor legal, pero el próximo paso será tomar el veredicto del pueblo y convertirlo en un conjunto de medidas legales…

»Usted ha calificado a Bush y a Blair como “dictadores”…

»Si llamamos a Sadam “dictador” es correcto. Pero si año tras año el presidente de EE.UU. dice a otros lo que tienen que hacer, también él es un dictador, porque dicta. Cuando, en los días anteriores a la invasión ilegal de Iraq hubo una iniciativa en la asamblea general de la ONU para votar una resolución de unión para la paz, EE.UU. escribió una carta a los países que iban a apoyar la resolución y dijo: “Si la apoyas, lo consideraremos como un acto no amistoso y habrá consecuencias”. Eso se llama soborno, eso se llama coerción, eso se llama dictadura. Así es que un dictador tiene muchas caras y se viste de muchas maneras; sólo tenemos que reconocerlos y hacer lo que la ley nos permite hacer».

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Diplomático alemán, nacido en Bremen, en el año 1939. Fue nombrado en noviembre de 1998 por el Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, para dirigir la Oficina del Coordinador de las Operaciones Humanitarias en Iraq de Naciones Unidas (unohci), la estructura establecida por el organismo internacional para la gestión del programa Petróleo por Alimentos. Al igual que su predecesor en Bagdad, Denis Halliday, von Sponeck dimitió de su cargo en febrero de 2000 en protesta por la prolongación de las sanciones contra Iraq. Con anterioridad y desde 1968, von Sponeck había trabajado en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud) en Gana, Pakistán, Turquía, Botswana, India y Ginebra. Desde su dimisión, trabaja de asesor de varias organizaciones no gubernamentales en Suiza, Italia y EE.UU., y como consultor de desarrollo en organizaciones internacionales.

Habla Hans von Sponeck :

«¿Por qué decidió abandonar su puesto como coordinador humanitario de la onu para Iraq?

»Se trató del reconocimiento por mi parte de que lo que estaba haciendo no tenía ningún impacto para cambiar la política [de sanciones] de la onu. Y cuando te das cuenta de que no puedes cambiar una política y que esa política es muy negativa para la población, entonces te preguntas: “¿Puedes continuar?”, y si la respuesta es “sí”, entonces formas parte del problema.

»Esa política de sanciones provocó la muerte, según la propia onu, de 1,5 millones de iraquíes civiles…

»El número no es tan importante. No sé si fue un millón y medio, dos millones, un millón… una sola persona muerta por una mala política es ya demasiado. ¿Y qué pasa con los que no murieron, qué pasa con los que están vivos: ancianos, jóvenes, estudiantes, madres, padres, trabajadores… qué tipo de vida tienen tras 30 años de dictadura, 13 años de sanciones, tres guerras y, hoy, una ocupación ilegal? ¿Cuánto es capaz de soportar un pueblo? Hay iraquíes que me dicen: “Es mejor estar muerto que vivir en esta realidad”.

»¿Había una intención política tras el embargo de la ONU a Iraq?

»Desde luego… en 1998 Clinton introdujo en el Congreso la llamada Acta de Liberación de Iraq, en la que hay muchas referencias al cambio de régimen…, porque el Gobierno de Sadam se había convertido en un poder regional muy fuerte que no estaba de acuerdo con la política exterior de EE.UU.

»Al final, la ONU no impidió la guerra y acabó legitimando la ocupación. ¿Cuál es su credibilidad hoy?

»No se trata tanto de la credibilidad de la ONU, sino que muestra más bien su debilidad… Si las cosas hubieran ido bien, cuando EE.UU. decidió seguir su propio camino, los otros 190 miembros deberían haber dicho: “De acuerdo, entonces boicotearemos vuestras mercancías, tomaremos medidas…” Esto no pasó porque el mundo siempre acepta las acciones de los poderosos…

»¿Y qué pasa con las políticas de doble rasero a nivel internacional, por ejemplo, con el caso de Irán?

»Ése es el problema. No puedes tener un tratado de prohibición de pruebas nucleares y una política de no proliferación y a la vez decir a Irán: “Tú paras lo que estás haciendo, pero yo sigo haciendo lo que quiero” … la verdad es que no hay evidencias de que Irán haya cruzado la línea roja. Sin embargo, ee.uu. sí la ha cruzado, porque está produciendo material nuclear y no permite que la oiea inspeccione sus instalaciones…

»En este nuevo clima político, ¿pueden los responsables de las sanciones y de la guerra ser juzgados?

»En teoría la respuesta es sí, porque ante la ley, todos somos iguales. Pero en un mundo con una “política de los poderosos” no pasa de este modo… Pero hoy hay una oportunidad porque tenemos una ley internacional que hace 60 años no teníamos… y por primera vez personas de todo el mundo fueron a Estambul al Tribunal Internacional sobre Iraq [celebrado en 2005], donde juzgaron a Bush y Blair y los declararon culpables. No tiene valor legal, pero el próximo paso será tomar el veredicto del pueblo y convertirlo en un conjunto de medidas legales…

»Usted ha calificado a Bush y a Blair como “dictadores”…

»Si llamamos a Sadam “dictador” es correcto. Pero si año tras año el presidente de EE.UU. dice a otros lo que tienen que hacer, también él es un dictador, porque dicta. Cuando, en los días anteriores a la invasión ilegal de Iraq hubo una iniciativa en la asamblea general de la ONU para votar una resolución de unión para la paz, EE.UU. escribió una carta a los países que iban a apoyar la resolución y dijo: “Si la apoyas, lo consideraremos como un acto no amistoso y habrá consecuencias”. Eso se llama soborno, eso se llama coerción, eso se llama dictadura. Así es que un dictador tiene muchas caras y se viste de muchas maneras; sólo tenemos que reconocerlos y hacer lo que la ley nos permite hacer».

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