Presentación de "Gaza: poemas contra el genocidio"

El pasado 5 de noviembre se presentó en Casa Árabe el cuarto volumen de nuestra colección POESÍA NECESARIA, Gaza: poemas contra el genocidio, una antología preparada por el profesor Ignacio Gutiérrez de Terán que reúne las voces de treinta poetas palestinos. En el acto participaron los poetas Mona Musaddar, Doha Al Kahlut, Fatena al Ghorra y Mohamed Wadah Abujami, el traductor y antólogo de la obra, Ignacio Gutiérrez de Terán, el coordinador de cultura de Casa Árabe, Karim Hauser,  y contó, además, con la colaboración de Irene Maquieira, Covadonga Murias, José F. Ramos y Diego Vara, que recitaron en español los poemas leídos en árabe por sus autores.

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Los poetas Mona Musaddar, Doha Al Kahlut, Fatena al Ghorra y Mohamed Wadah Abujami con el traductor y antólogo de la obra, Ignacio Gutiérrez de Terán antes de iniciarse el acto de presentación de "Gaza: poemas contra el genocidio".

 

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Karim Hauser presenta en Casa Árabe a los intervinientes.

 

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La poesía palestina, representada por Fatena al-Ghurra, Mona Musaddar, Doha al-Kahlut y Mohamed Wadah Abujami, en la presentación de Gaza: poemas contra el genocidio en Casa Árabe de Madrid el 5 de noviembre de 2025.

 

 

 

Los poetas palestinos que dan voz a quien sufre el genocidio en Gaza: “Es un grito que sale de debajo de los escombros”

eldiario.es | Francisco Gámiz | 8 de noviembre de 2025 | fotografías de Marta Jara

 

Muchas han sido las veces que se ha reflexionado sobre para qué sirve la poesía, un dilema que toma más importancia cuando uno mira a su alrededor: ante el genocidio que Israel comete en Gaza, ¿qué pueden hacer los versos? ¿Cuán relevantes son las palabras ante las balas y la destrucción? Son preguntas a las que intentan dar respuesta los poetas palestinos que, incluso en medio de la devastación, reivindican la necesidad de contar, de dejar registro y de nombrar el dolor a través del arte. Así lo constata la escritora Mona Almsaddar (Gaza, 1995) a elDiario.es: “Sabemos que un poema no va a hacer que no haya este genocidio ni que sigamos sufriendo esta injusticia, pero es una forma de expresar lo que sentimos”.

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Fatena al Ghurra, Mona Musaddar, Doha al Kahlut y Mohamed Wadah Abujami en Casa Árabe el 5 de noviembre de 2025 antes de la presentación de "Gaza: poemas contra el genocidio". Fotografía de Marta Jara.

Con el fin de hacer llegar la voz gazatí al resto del planeta, Almsaddar ha sido una de las encargadas fundamentales de dar vida al libro Gaza. Poemas contra el genocidio (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo), una antología que reúne a una treintena de poetas que reflejan la lucha, el sufrimiento y la esperanza de quienes sufren el genocidio. Se trata de una obra que en España traduce Ignacio Gutiérrez de Terán, experto en Estudios Árabes e Islámicos, y que se ha presentado a través de recitales en la madrileña Casa Árabe. “Nuestra poesía es un grito que sale de debajo de los escombros a lo que ha sido convertido Gaza”, explica Mona Almsaddar, que ha servido de intermediaria con los participantes del poemario.

 

Entre los autores, además de Almsaddar, también se encuentra Fatena Al Ghorra (1974), referente en el feminismo palestino. Regresó a Gaza a visitar a su familia el 4 de octubre de 2023, tras quince años de estancia en Bruselas como refugiada, y obtuvo la nacionalidad en el país en 2016. Tras ser desplazada desde la ciudad de Gaza a diversas localidades dentro de la Franja con sus padres, logró salir con ellos rumbo a Bruselas, evacuados por la diplomacia belga. Como periodista de profesión, la artista alerta que “ha habido una intención clara desde el principio de evitar la entrada de periodistas extranjeros, sobre todo occidentales”.

La poeta Mona Almsaddar

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Mona Musaddar, una de las autoras antologadas en "Gaza: poemas contra el genocidio" posa con el libro en Casa Árabe el 5 de noviembre de 2025. Fotografía de Marta Jara.

“La poesía sirve para hablar de estos asuntos y, sobre todo, para desenmascarar el objetivo de toda esta política”, señala Fatena Al Ghorra, que indica que en la Franja “no solo te impiden informar, sino que dan una imagen falsa de lo que es la realidad que ellos mismos han contribuido a crear”. “Hacen que, cuando los periodistas entren o se asomen, aunque sea desde el exterior, vean una realidad que no es la de Gaza”, indica a este periódico. Ella lo ejemplifica con la “imagen de que la gente ahora mismo come en Gaza”: “Están dando cosas como alimentos ricos en grasas para que la gente de fuera crea que se está comiendo algo, pero lo que la gente necesita son proteínas, vitaminas, verduras, frutas”.

 

Uno de los poemas de Fatena Al Ghorra, El narrador, él lo contó, reza lo siguiente: “Escribe con trazos rojos en las piedras menos rugosas para que, quien venga tras de ti, aprenda a leer”. La autora, activista feminista, insiste en el poder generacional de los versos: “Esto es una cadena continua. Yo hablo para quien viene después, porque yo a su vez vine después de alguien que me dejó escrito algo sirviéndome de gran utilidad”. Además, la poeta afirma que, en el genocidio en Gaza, “no hay duda de que es la mujer quien sostiene la resistencia”. “En muchas sociedades se distribuye el papel de que quienes luchan son los hombres y las mujeres están en la retaguardia, pero Gaza ha resistido gracias a las mujeres”, dice.

La poeta Fatena Al Ghorra

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Fatena al Ghurra en Casa Árabe de Madrid el 5 de noviembre de 2025 antes de la presentación de "Gaza: poemas contra el genocidio". Fotografía de Marta Jara.

“Las mujeres han sido las que han adoptado el papel de sostener los núcleos familiares, de soportar toda la carga, de buscar alimentación, de mantener a la familia y a todos sus congéneres con vida y también de apoyar de todas las formas posibles esa lucha de la resiliencia día a día, de apoyar a la gente que está luchando”, explica Fatena Al Ghorra. La artista alude a todos los prejuicios que hay en torno a las mujeres palestinas, cuando el machismo es una lacra que afecta a todos los países sin excepción. “No todas las culturas son iguales. ¿Por qué hay esa tendencia a ver lo que tiene que hacer el resto en función del prototipo que ha creado Occidente, en concreto una sociedad capitalista?”, cuestiona la poeta.

 

Por su parte, el también escritor Waddah M. Abujami, originario del campamento de Jan Yunis, reclama la necesidad de la obra después de que la voz palestina haya sido silenciada durante décadas. “Es una manera de romper ese silencio y esa omisión que se ha hecho sistemáticamente de la identidad cultural palestina y de desmitificar la versión sionista tradicional de que los palestinos no tienen una cultura ni tienen un ánimo poético ni un gran espíritu literario”, apunta el autor, defendiendo así “una cultura muy dada a crear cultura a través de las palabras”. “Se ha convertido en un refugio el que aislarse frente a los bombardeos, los desplazamientos y el genocidio”, cuenta a este periódico.

El poeta Waddah M. Abujami

El poeta palestino Mohamed Wadah Abujami en Casa Árabe de Madrid antes de la presentación de "Gaza: poemas contra el genocidio". Fotografía de Marta Jara.

Cuando alguien escucha a los artistas recitar sus poemas, o incluso con la mera lectura de los mismos, se percibe también el deseo de que un futuro mejor es posible, de que no todo está perdido. “La resistencia o la capacidad de hacer frente a todo lo que está pasando no es una cuestión de elección. No tenemos otro remedio”, explica Waddah M. Abujami. “No solo al ciudadano gazatí, pues al propio poeta de Gaza no le queda otra que resistir porque es la única forma de mantenerse con vida. Estamos ante una guerra de exterminio”, destaca. Asimismo, como persona que hace arte, el escritor declara que “cualquier persona, ya sea un artista o no, debería pensar que es lícito posicionarse del lado de esta gente que está sufriendo”.

 

Recientemente, figuras de gran importancia en la cultura nacional como Rosalía han sido acusadas de no utilizar su plataforma para condenar el genocidio que comete Israel. Waddah M. Abujami indica que, “si uno analiza lo que es la cuestión palestina, se dará cuenta de que hay un pueblo que está sufriendo una persecución y a quien se le está arrebatando su vida, su tierra y su cultura”: “Lo que yo le digo a esta gente, que siendo artistas o creadores se supone que deberían tener un sentimiento humano especial, y que no adopta ninguna postura o que se ponen de perfil, es que lo hacen desde un punto de vista de la cobardía. Están en la zona gris de la realidad”.

La poeta Doha Alkahlout

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Doha Al Kahlut, una de las autoras que participa en "Gaza: poemas contra el genocidio", en casa Árabe de Madrid el 5 de noviembre de 2025 antes del acto de presentación. Fotografía de Marta Jara.

“Cuando te posicionas a favor de un asunto justo pero que, a la vez, es polémico porque va en contra de la corriente de pensamiento general y, sobre todo, del gran poder, muchas veces no lo haces por falta de convicciones, sino por miedo”, agrega el poeta, “porque piensas que puedes perder tu trabajo, tu público, tu influencia, que no te van a volver a llamar para una exposición, un concierto o un recital, que te van a dejar de publicar...”. “Eso significa que valoras mucho más unos aspectos muy concretos y, al mismo tiempo reducidos, que este gran objetivo que es el de estar con la gente que sufre. Todos somos parte de la misma humanidad”, reivindica Waddah M. Abujami.

 

Por otro lado, la artista palestina Doha Alkahlout, quien también está presente en el poemario, es profesora de lengua árabe y tiene 28 años. Su familia es originaria de la aldea de Naalia, destruida en las razias de las milicias sionistas en 1948. En su poema La voz de la guerra escribe: “Qué bien se desmorona la memoria, qué bien se llora en las capitales del mundo”. “Comprendo que es muy difícil para alguien que está fuera [de Gaza] comprender todo el dolor, el desgarro y la destrucción que estamos sufriendo”, dice la autora al respecto. “Es imaginable porque ni nosotros mismos en algunos momentos podemos asumir todo esto que estamos padeciendo”, añade.

 

No obstante, Alkahlout celebra que exista gente que trate de solidarizarse con la situación: “Hay gente que llora de verdad y que siente el padecimiento”. Para ella, la literatura logra mantener vivos los nombres de quienes ya no están o de quienes sufren. “Hay que nombrar a las personas, decir su nombre y su apellido completo. Somos mucho más que los números y la estadística”, sentencia. En alusión a este mismo punto, Waddah M. Abujami celebra el legado del arte: “Cierto es que la poesía no ha parado el genocidio, ni siquiera lo que está ocurriendo hoy en día, porque el genocidio no se ha detenido, pero te hace sentir, como gazatí, que hay alguien a quien le importas y que lee las circunstancias terribles por las que estás pasando”.

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Ebbaba Hameida entrevista para rtve a la poeta gazatí Fatena al-Ghurra, una de las poetas palestinas incluida en la antología preparada por el profesor Ignacio Gutiérrez de Terán "Gaza: poemas contra el genocidio".

Sin la fuerza de las mujeres gazatíes nuestro pueblo no habría sobrevivido


La iraquí Alia Mamduh busca a una artista desaparecida en su nueva novela, por Lydia Hernández Téllez

Madrid, 3 jun (EFE).-

Alia Mamduh salió de Irak hace décadas con intención de encontrar una belleza que anhelaba y que no encontraba en su país natal. «Hay cosas muy feas -la hipocresía, las mentiras- que no solo me han obligado a marcharme de mi país, sino que me obligaron a escribir», confiesa en una entrevista con EFE.

Esas mismas razones hicieron que, muchos años antes, otra mujer se marchase de Bagdad: Afaf Ayyub Al, artista polifacética a la que Mamduh dedica su última novela, «Al-Tanki, tras las huellas de una mujer iraquí», que esta semana se presentó en la Casa Árabe de Madrid.

«Afaf era una mujer real», explica la escritora en la entrevista. «Quizá soy la primera autora árabe que ha elegido un personaje real», añade.

Afaf salió de Irak en 1979 para exiliarse en París y desde entonces permanece desaparecida. La novela gira alrededor de la búsqueda de esta pintora, escritora, arquitecta, cantante y deportista por parte de su familia más cercana.

«Todos los personajes que aparecen a lo largo de la novela están preguntando al doctor Carl Valino para descubrir dónde se ha ido Afaf, pero en realidad se están buscando a ellos mismos, porque todos están perdidos. Son siete personajes y cada uno tiene una desgracia personal», adelanta la autora.

Confiesa que, en esta nueva narración, la búsqueda de Afaf esconde algo más: «Todas las personas están buscando algo, puede ser una simple ilusión, un sueño. Incluso sabiendo eso, están contentos de perseguir esa ilusión, porque nos mantiene vivos», afirma.

UN LIBRO «COMPLICADO DE LEER»

La escritora, actualmente afincada en París, es reconocida por jugar y experimentar con el lenguaje árabe, lo que le permite «huir de la realidad en la que estamos. El mundo que nos rodea nos obliga a buscar algo para escapar», explica.

Eso ha llevado a que su libro se considere como complicado o difícil de leer, tal y como aventura la reciente publicada traducción en español. Y Mamduh está de acuerdo con esa apreciación.

«El libro es difícil de leer si lo comparamos con lo que hay ahora. Los lectores a nivel mundial prefieren los libros fáciles, pero yo he elegido hacer uno que sea difícil, que no esté al alcance de todos», señala.

Fue esa especial complejidad la que la llevó a ser finalista del Premio Internacional Booker en árabe de 2020, siendo la única mujer entre cinco hombres que aspiraba al premio: «Por muchas consideraciones el primer premio lo ganó un argelino, pero conseguí llegar hasta la última fase», recalca.

«LA SITUACIÓN DE IRAK AHORA ESTÁ PEOR»

La historia de «Al-Tanki, tras las huellas de una mujer iraquí» empieza en 1922, según la autora, una época «en la que los misioneros americanos entraron a Irak”, lo que a su juicio demuestra que los americanos «siempre vieron Irak como una tierra a ocupar».

La autora considera que ahora, un siglo después, la situación en su tierra natal es todavía peor y está marcada por la hipocresía social que «se encuentra en la clase política, en los partidos, en todos los líderes del mundo».

«Antes al menos las mujeres podían bañarse en bañador, ahora no pueden hacerlo, ni siquiera les puedes ver la cara», apunta Mamduh a modo de ejemplo.

La exiliada iraquí recoge la violencia contra las mujeres en su novela «Naftalina», reeditada junto a su nueva publicación, en la que recupera la historia de su madre en una mezcla de realidad y ficción.

«Yo casi no conocí a mi madre, falleció cuando tenía tres años, pero he conseguido que viva en esta novela», indica.

«Naftalina» describe la violencia que sufría la madre de Mamduh por parte de su marido.

«Cuando mi padre volvió de Karbala informó a mi madre de que se había vuelto a casar. Aun con esa noticia, mi madre le recibía en casa, le quitaba los zapatos, le lavaba los pies… esa situación la viven algunas mujeres iraquíes todavía y es el culmen de la violencia de género y del maltrato a la mujer», relata la escritora.

Mamduh encuentra en la literatura árabe «un movimiento de mujeres rebeldes que hablan del amor, el sexo, la relación con el hombre. Las mujeres tienen una visión distinta a la de los hombres en estas cosas y espero que los traductores, los especialistas y las editoriales presten atención a las novelas escritas por mujeres árabes». EFE


El periodista que desafía los tabúes de Marruecos

El escritor Hicham Houdaifa aborda temas tabú en su país como la prostitución, la pedofilia, el radicalismo religioso o las mafias de inmigración ilegal.

"Vivimos en un país con diferentes velocidades. Y las mujeres sufren más que los hombres esta situación", denuncia en el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Su afilada pluma ha llenado páginas de periódicos de temas sobre inmigración, prostitución y pedofilia. Su cuidada narrativa literaria ha puesto en el escaparate la vida de miles de mujeres invisibles. Y su temeridad con el disfraz de investigador ha sacado a la luz un radicalismo religioso que estaba escondido en las aulas. Hicham Houdaifa es de esos escritores con estrella a los que les excita abordar temas tabú en países donde sacarlos a la luz requiere un valor extra. 

A Marruecos nunca le ha gustado que ese lado oscuro se conozca fuera de sus fronteras. Empeña mucho esfuerzo en evitarlo. Por ello el trabajo de Houdaifa (Casablanca, 1969) tiene el doble de mérito. Este periodista y escritor se ha ganado el respeto de la profesión dentro y fuera del reino. Ahora acaban de traducir al castellano su último libro, "A la mujer y a la mula vara dura: las olvidadas del Marruecos profundo" (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo), donde cuenta en 120 páginas ocho historias de mujeres, ocho realidades vejatorias que padecen en algunos lugares de su país.

"Estuve cinco meses investigando con la ayuda de ONG independientes (como la Asociación Marroquí de los Derechos Humanos) y haciendo una docena en entrevistas para escribir este libro", cuenta Houdaifa. "Todas las historias fueron muy duras. Las mujeres de Ksar Sountate que fueron torturadas, violadas y olvidadas durante lo que aquí llamamos los años del plomo (reinado de Hassan II, 1960-1999) me conmovieron mucho. Al igual que las chicas de 16 o 17 años, madres solteras, sin esperanza de futuro y con el único deseo de no ver a sus hijos vivir la misma situación".

En sus relatos también habla de las niñas obligadas a casarse, de la trata de mujeres para turistas europeos o de las manos castigadas de aquellas que trabajan en las minas clandestinas. "Vivimos en un país con diferentes velocidades. Y las mujeres sufren más que los hombres de esta situación. Es cierto que en los últimos 20 años tuvimos algunos cambios positivos como el Código de Familia (Mudawana) en 2004. Pero esas reformas, resultado de la presión de las ONG marroquíes, no se promovieron a nivel nacional para convertirse en realidad", explica.

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