YOGUR CON MERMELADA, de LENA MERHEJ, SÁBADO DE LECTURA DE CASA ÁRABE

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Ha muerto Limónov

La muerte hoy, anunciada por su partido La Otra Rusia, de Limónov en el hospital, donde convalecía de una operación, ha dado pie a diversos comentarios que insisten en los tópicos difundidos por el libro de Carrère. Quizá el más difundido sea el de que Limónov debe su fama al libro del escritor francés, cuando, en realidad, es lo contrario: Carrère encontró en la vida y obra de Limónov un material inmenso que empleó para escribir un libro que se limitaba a resumir en un estilo romo sus novelas autobiográficas, acotadas aquí y allá con comentarios y juicios perfectamente prescindibles cuando no insidiosos. De su libro procede la visión estereotipada de Limónov como un autor de novelas sulfurosas, mimado por la Intelligentsia parisina hasta que salieron a la luz su apoyo a los serbios en la guerra de Yugoslavia y sus supuestas tendencias filonazis con la fundación del Partido Nacional Bolchevique.

Lo cierto es que Edward Limónov era en la actualidad el escritor ruso más importante, autor de una extensa obra en la que retrata con incisiva mirada la Unión Soviética de Jruschev y, tras su exilio en Estados Unidos, el American Way of Life.

Hace tan solo unos pocos días recibimos un correo en que Limónov nos confiaba: "Estoy enfermo. Eso explica mi silencio". Hoy hemos conocido su muerte. Hablábamos de su próximo libro, El adolescente Savenko, en traducción de Pedro Ruiz Zamora, que publicaremos este año y será nuestro mejor homenaje al gran escritor, del que ya hemos publicado Historia de un granuja e Historia de un servidor.


Ser mujer en el Marruecos rural: "No sabemos nada de ellas, son invisibles"

Dos investigadores explican en Palma el drama de las mujeres del país árabe, candidatas perfectas para ser explotadas en los campos de la fresa

jaume bauzà palma 11.03.2020 | 00:23

La lucha de la mujer en el Marruecos rural llegó ayer a Palma de la mano de la socióloga Chadia Arab y del periodista Hicham Houdaifa. Ambos compartieron sus respectivas investigaciones sobre la doble invisibilidad que sufren la mujeres en el Marruecos rural y también la doble invisibilidad que sufren cuando son captadas y traídas a España para trabajar en los campos de la fresa de Huelva. Aquí, la promesa de trabajo e ingresos se traduce en precariedad, explotación laboral y violencia sexual en medio de un silencio cómplice que estos dos marroquíes se han propuesto romper.

No sabemos nada de ellas, son invisibles. Vienen a trabajar aquí pero nunca les hemos dado la palabra para explicar qué están haciendo, para explicar la precariedad y la situación de explotación laboral que sufren", indica Arab, autora de un libro en el que detalla la denuncia de diez mujeres agredidas sexualmente en uno de estos campos de trabajo y que próximamente se publicará en castellano.

Los dos investigadores conversaron con este diario antes de protagonizar 'Las invisibles. Marruecos y Mallorca conectadas por mujeres', un coloquio organizado por la ONG ProSud y que se celebró en la librería La Luna. "España y Marruecos somos dos países vecinos y quiero que la gente aquí entienda la precariedad en la que viven tanto en un país como en otro", subraya Houdaifa, autor de 'A la mujer y a la mula, vara dura', un libro en el que radiografía la situación de la mujer marroquí en el medio rural a través de ocho historias terribles.

"Son mujeres que ofrecen un retrato de la vida de la mujer en Marruecos. Una parte de la población que sufre violencia sexual, un infierno del que nadie habla ni en Marruecos, ni en España. Son casos reales, ejemplos de explotación económica y sexual. Aunque una mujer trabaje, no tiene libertad para hacer lo que quiera con el dinero", enfatiza este periodista.

Arab también ha hecho trabajo de campo para poner negro sobre blanco el drama que viven las marroquíes que terminan embarcándose en un viaje a los campos de la fresa de Huelva. "Los empleadores siempre eligen al mismo perfil de mujer: pobre y con hijos", asegura la socióloga. No interesa integrar a estas mujeres, solo que trabajen durante el tiempo necesario. Y mientras tanto muchas de ellas sufren explotación sexual de personas que se aprovechan de su situación de vulnerabilidad. Claro, en los campos solo quieren mujeres, no les interesa que vengan hombres", añade Arab.

El perfil de la mujer explotada

Esta experta considera que hay un caldo de cultivo perfecto para que todo eso suceda. "Son mujeres analfabetas, que vienen del mundo rural. En este contexto es más fácil ejercer una violencia sexual contra ellas. Existen todos los ingredientes desde el principio para que esas mujeres acaben siendo violadas", detalla Arab.

Laura Bosch, de ProSud, aclara que varias de esas víctimas de explotación sexual viven hoy en Mallorca: "Una de ellas fue captada por un hombre que le dijo que viniera y que se casaría con ella. Una vez estuvo aquí la encerró en casa y la tuvo prácticamente como una esclava hasta que denunció su situación. Otra de ellas llegó huyendo de los campos de Huelva una noche en la que varios hombres fueron a los campamentos en los que duermen a buscar sexo".

Arab y Houdaifa comparten un objetivo común: "Sacar a la luz lo que está escondido para que la información llegue al público y la sociedad actúe".

Artículo completo en Diario de Mallorca

 


Próxima novedad Sant Jordi y día del libro 2020

Las señoras de la fresa: la invisibilidad de las temporeras marroquíes en España

Primer estudio publicado en español sobre la condición de las trabajadoras marroquíes contratadas para la recolección de la fresa en la provincia de Huelva.

 

Chadia Arab es geógrafa, profesora de Geografía Social y Geografía de las Migraciones en la Universidad de Angers e investigadora en el cnrs, umreso-Angers. Sus trabajos versan principalmente sobre las migraciones internacionales y más particularmente sobre l@s marroquíes en Francia, España e Italia, así como en los países del Golfo (Emiratos Árabes Unidos). También se interesa por la cuestión de género en las migraciones, la ciudadanía, las discriminaciones y la relación con el cuerpo en los países árabes.
En 2009 publicó un libro extraído de su tesis sobre la circulación migratoria de los Aít Ayad en España, Italia y Francia; ha coordinado varios números de revistas de ciencias sociales y publicado numerosos artículos en revistas científicas. También ha participado con diversas asociaciones en documentales y publicaciones a fin de divulgar sus trabajos.

 

 

 

Esta emigración de supervivencia ofrece a las señoras de la fresa oportunidades de emancipación y autonomía. Es útil a España y Marruecos por medio de un deal que puede parecer inaceptable y plantea una cuestión ética: mujeres contra fresas. ¿Las mujeres españolas habrían aceptado esas condiciones para recolectar las fresas? ¡No! ¿Habrían aceptado separarse de sus hijos durante tres meses o más? ¡No! Se buscó, por tanto, no muy lejos, obreras dóciles, con criterios muy estrictos para que estas indeseadas no permanecieran en territorio español. ¿Puede imaginarse siquiera a miles de mujeres españolas trabajando en los invernaderos de fresas por un salario miserable en una región que se enriquece gracias a la comercialización del oro rojo? Enseguida habrían aparecido denuncias contra las condiciones de trabajo y alojamiento, contra la dureza del trabajo, y reivindicaciones salariales. ¿Qué otro trabajo impone a los adultos una vida en colectividad sin el más elemental respeto al derecho a la intimidad? Los procesos de emancipación no deben hacernos olvidar la precariedad y las condiciones de reclutamiento de estas mujeres, elegidas entre las más frágiles, desde un punto de vista social, de su país. Todos estos factores persiguen evitar la menor rebelión, la menor reivindicación, por pequeña que sea.

Chadia Arab

Manifiesto Temporeras contra la esclavitud

 

Entrevista a Chadia Arab


Toni Morrison: el punto de vista blanco en la imaginación literaria

TONI MORRISON: JUGANDO EN LA OSCURIDAD

El punto de vista blanco en la imaginación literaria

Reproducimos a continuación algunas imágenes y la conversación que mantuvieron en la Librería Traficantes de Sueños Remei Sipi Mayo y Mireia Sentís en torno a las tres conferencias de Toni Morrison que integran Jugando en la oscuridad.

 


INTERPRETACIONES

 

 Un poeta escribe en un café…
La anciana cree que escribe una carta a su madre
la adolescente cree que le escribe a su novia
el niño cree que está dibujando
el hombre de negocios cree que planifica una inversión
el turista cree que escribe una postal
el funcionario cree que calcula sus deudas
el policía secreta
se acerca sigiloso.

 INTERPRETACIONES EN LA VOZ DE MURID BARGUTI Y LUIS MIGUEL CAÑADA

                                                                          


Gabriele del Grande: “La internacional yihadista ya ha iniciado el reclutamiento para la siguiente guerra”

“La internacional yihadista ya ha iniciado el reclutamiento para la siguiente guerra”

Gorka Larrabeiti / CTXT

Ahora que parece que, en ausencia de grandes atentados, el yihadismo ha dejado de ser foco informativo y que incluso el aniversario del 11S es menos evento que nunca, toparse con el Estado Islámico da pereza, remueve fantasmas y evoca pesadillas. Ahora que parece que nos ha entrado prisa por olvidar el yihadismo, es un buen momento para adentrarnos con calma en lo que fue la Historia y las historias del Estado Islámico.

Acaba de salir la traducción al español del libro Dawla, la historia del Estado Islámico contada por sus desertores (Ediciones del Oriente y el Mediterráneo). Gabriele del Grande (Lucca, 1982) la define como “una especie de novela sobre el yihadismo cuando en realidad es un trabajo puramente periodístico”.

¿Por qué un libro sobre el Estado Islámico? ¿Cómo juzgaría la información a la que tiene acceso la opinión pública?

Hasta hace unos años nos machacaron vivos con noticias sobre el Estado Islámico. Venga libros, y venga artículos, documentales… Sin embargo, poca gente habrá que pueda decir que ha entendido de veras algo al respecto. Se echaba de menos un relato que diera a entender la complejidad de un fenómeno, el yihadismo, que se suele liquidar a menudo con orientalismos facilones desligados de la dimensión social, histórica y política o, peor aún, a base de complotismos y tramas retorcidas según las cuales resulta que al final la culpa de todo la acaba teniendo algún servicio secreto.

¿Por qué centrarlo en los testimonios de desertores?

Periodísticamente porque son los únicos que pueden revelar los secretos de la organización, los únicos que pueden contarla desde dentro. Literariamente porque en nuestro imaginario representan el mal. Precisamente por eso contar la guerra desde su punto de vista descoloca y resulta extremadamente incómodo. No solo porque nos revela los horrores de la máquina de la guerra sino porque nos enseña que los peores criminales no son tan distintos de nosotros, lo cual sacude nuestras certezas sobre la humanidad en general y, de rebote, sobre nosotros mismos.

Ha pasado un año desde que le detuvieron en Turquía. ¿Esa detención tiene que ver con este libro?

Sí. Me detuvieron en abril de 2017 en Reyhanli, una ciudad turca que está en la frontera con Siria, mientras almorzaba con una fuente. Se trataba de un hacker jordano que había huido del Estado Islámico pocas semanas antes de nuestro encuentro. Nos arrestaron a los dos. Era un grupo de agentes de civil. Supongo que eran de los servicios secretos turcos. Las preguntas en el interrogatorio, que duró hasta bien entrada la noche en una comisaría de la ciudad, tenían que ver con el contenido de mi trabajo, mi relación con la fuente y el motivo de mi presencia en la ciudad. Reyhanli era entonces una zona de contrabando. Por allí pasaban armas y yihadistas que se dirigían al frente sirio. Pululaban también contactos de servicios secretos, espías, traficantes de armas y aspirantes a yihadistas, de ahí que las autoridades turcas prohibieran a la prensa entrar en la provincia. La excusa que pusieron para justificar mi expulsión, que tuvo lugar tras 14 días de detención, de los cuales 11 fueron en aislamiento total, fue exactamente esa: como periodista yo no tenía que estar allí. Traducido para la gente no especialista: no tenía derecho a meter las narices en el papel que jugaban en Siria los servicios secretos turcos. Pero ojo: volvería a hacerlo. Con los años he aprendido que los temas más urgentes por investigar son precisamente los que el poder pretende cubrir con el tupido velo de la censura. En cuanto a la experiencia de mi detención, he de decir que me ha dado más de lo que me quitó. Sobre todo, un renovado amor por la libertad y una reforzada crítica del poder. Eso aparte de los relatos de muchos compañeros de celda que conocí antes de que me metieran en aislamiento.

En distintas declaraciones habla de distintos niveles de lectura del libro. ¿Qué significa?

Pues que hay un primer nivel de lectura que se detiene en la superficie del texto narrativo, de las historias, las biografías, las reflexiones sobre el poder, la corrupción, la violencia, los totalitarismos, la guerra, la religión. El segundo nivel transcurre más hondo: revela información –muchas primicias– sobre la organización y la historia del Estado Islámico. Digamos que cuanto más ducho sea el lector en yihadismo y en el conflicto sirio, más fácil dará con el montón de noticias esparcidas a lo largo del texto.

Da la impresión leyendo el libro de que a la población civil en Siria la martirizan dos cosas. Por un lado, los atropellos del régimen de Al Asad o del Estado Islámico a los más elementales derechos humanos; por otro, las oscuras razones de la geoestrategia. ¿Qué pesa más a la hora de analizar la guerra en Siria?

Para un análisis de la guerra en Siria no se puede prescindir de las tramas de los servicios secretos que han intervenido en apoyo de las distintas corrientes de la oposición ni de los que se han prestado a apuntalar el régimen. La existencia de esos intereses geopolíticos, no obstante, no basta para reducir todo lo ocurrido a un gran complot urdido en las capitales extranjeras, tal y como quisiera la propaganda de Asad. Por lo mismo, sería ingenuo simplificar el escenario y pintarlo como una romántica lucha por la libertad entre un pueblo oprimido y un régimen sanguinario, tal y como hace la propaganda de la oposición. Y todo ello pese a que es cierto que hubo un levantamiento del pueblo que fracasó y a que sigue en pie un violento régimen autoritario. Al analizar una guerra, es preciso abandonar las conspiparanoias y quitarse ropajes de hincha de fútbol. Un buen periodista no se casa con nadie. En todo caso investiga las dinámicas sociales, económicas y políticas que, por encima de los intereses geopolíticos en juego, empujan a una parte de la población a alistarse voluntariamente para combatir en las filas de uno de los bandos enfrentados. Porque esa es la cosa: en la guerra no hay buenos y malos. El enfrentamiento último no es entre las fuerzas del bien y las del mal, sino más bien entre bloques de poder que se disputan la hegemonía de un país y que, con tal de ganar, están dispuestas a todo, aun a costa de manipular a la opinión pública, sacrificar la verdad en favor del engaño y la sospecha, colaborar con los enemigos de los propios enemigos, mandar al matadero a miles de soldados para distraer a las masas, usar a los civiles como escudos humanos un día y al siguiente como carne de cañón.

Artículo completo en CTXT

 


Gabriele del Grande en Madrid

Con motivo de la publicación de su libro Dawla: la historia del Estado Islámico contada por sus desertores, Gabriele del Grande estuvo en Madrid para participar con Alexandra Gil y Karim Hauser en Casa Árabe en un debate sobre "Exyihadistas: historias de desertores y retornados".

Karim Hauser presenta a Gabriele del Grande y Alexandra Gil.

A continuación añadimos los enlaces a algunas de las entrevistas a Gabriele del Grande.

En Cinco Continentes, el excelente programa sobre actualidad internacional de RNE

Fabiola Barranco entrevista en diario.es a Gabriele del Grande

Patricia Simón entrevista a Gabriele del Grande en lamarea.com

Marina Velasco en el Huffington Post

Álvaro Zamarreño: "Dawla, El terrorismo de Daesh puesto en su sitio" en Ser Internacional

Iñaki Urdanibia: "Estado islámico al desnudo", en KAOSENLARED

Vídeo de un extracto de la presentación en Casa Árabe

 

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En Dawla Gabriele del Grande condensa más de un año y medio de periodismo de investigación sobre el Estado Islámico, centrándose en las historias personales de combatientes que se sumaron a esa distopía y luego la abandonaron. En el curso de su investigación, el autor fue detenido por las autoridades turcas muy cerca de la frontera con Siria. Tras una importante movilización de la opinión pública, fue puesto en libertad catorce días después.

Gabriele del Grande es también el autor de Mamadú va a morir: el exterminio de inmigrantes en el Mediterráneo, un gran reportaje sobre las víctimas de la inmigración clandestina.

La protección del derecho a la vida de los inmigrantes ha sido una de sus principales preocupaciones desde que en 2006 fundó la bitácora Fortress Europe, como revela la carta que dirigió a Salvini cuando este aún era ministro del interior italiano y desencadenó una verdadera cruzada contra la inmigración clandestina y las organizaciones humanitarias que trataban de salvar inmigrantes en riesgo de morir ahogados en el Mediterráneo:

¿En serio que nos hemos olvidado de que no había desembarcos antes de los años noventa? ¿Se han preguntado por qué? ¿Se han preguntado por qué en 2018 en lugar de comprarse un billete de avión una familia debe pagar el precio de su propia muerte en una barca destartalada en medio del mar? El motivo es bien sencillo: hasta los noventa resultaba bastante fácil conseguir un visado en las embajadas europeas en África. Luego, a medida que Europa fue dejando de conceder visados, las mafias consiguieron hacerse con el negocio. [...]

Yo sigo sin entender por qué un veinteañero de Lagos o Bamako debe gastar cinco mil euros para cruzar el desierto y el mar o sufrir en Libia una detención, torturas, su propia venta; por qué debe ver morir a sus compañeros de viaje y por qué debe llegar a Italia al cabo de un año, traumatizado y arruinado cuando con un visado en el pasaporte se hubiera podido comprar un billete de avión de quinientos euros y gastarse el resto de su dinero en alquilarse una habitación y buscar un trabajo. Igual que hicieron cinco millones de trabajadores inmigrantes en Italia, que –nótese bien– ni pasaron por los desembarcos ni por la acogida. Llegaron de Rumanía, Albania, China, Marruecos, se remangaron y empezaron a trabajar. Igual que hicieron cinco millones de italianos, entre los cuales me incluyo, que emigraron estas últimas décadas. Igual que quisieran hacer los cien mil que se encuentran aparcados en el limbo de la acogida...