Mohamed Safa: “Lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia, es el mayor derrumbe moral de nuestro tiempo”
Mohamed Safa: “Lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia, es el mayor derrumbe moral de nuestro tiempo”
ENTREVISTA
El oftalmólogo palestino, afincado en Galicia, es analista político y una de las voces más firmes en la defensa de los derechos del pueblo palestino
Almudena Iglesias | La Región | 2 de febrero de 2026
Nacido en Nablus en 1956 y formado en la Universidad de Santiago de Compostela, Mohamed Safa ha sido delegado del Frente de Liberación Palestina y autor de numerosos ensayos. Desde una mirada profundamente humanista, reflexiona para La Región Internacional sobre identidad, inmigración, ciudadanía, Gaza, el derecho internacional y la responsabilidad de una comunidad internacional que asiste en directo al sufrimiento de un pueblo.
Usted se define como palestino de nacimiento, árabe de cultura y gallego de vida. ¿Cómo se construye una identidad así?
Yo siempre digo que las identidades no son compartimentos estancos ni algo que uno elige una vez y ya está. Las identidades se van formando a lo largo de la vida biológica. Vamos adquiriendo elementos. Yo soy palestino de nacimiento, soy árabe de cultura y de lengua, pero también soy asturiano y soy gallego, porque vine aquí muy joven, aprendí vuestra cultura, vuestras lenguas, me integré y formo parte de esta sociedad. Muchas veces me preguntan: ‘¿con cuál te quedas?’. Yo no voy a renunciar a ninguno de los elementos de identidad que he ido adquiriendo. Al contrario, uno va aprendiendo, se va enriqueciendo y va formando parte de la sociedad en la que vive.
En Europa avanzan discursos xenófobos que criminalizan la inmigración. ¿Qué le preocupa especialmente de ese clima?
Me preocupa muchísimo porque es un discurso profundamente injusto y además falso. Hay una ola de extrema derecha que no es consciente de que las sociedades que más han crecido, que más se han desarrollado, son precisamente las que han sabido acoger a los emigrantes. Aquí hay una necesidad mutua. Muchas veces se habla solo de la necesidad del emigrante, pero no se habla de la necesidad de la sociedad receptora. Ninguna sociedad se empobreció ni entró en crisis por culpa de la inmigración. Al contrario, las sociedades que integraron crecieron económica, cultural y humanamente.
¿Dónde cree que está el fallo cuando la integración no funciona?
La clave es la ciudadanía. La ciudadanía no es un papel, es una condición. Significa que tienes derechos, pero también deberes, independientemente de dónde naciste o de la religión que practiques. Yo cuando llegué a España lo que más me obsesionó fue formar parte de esta sociedad, ser uno más. Sin renunciar a mi condición palestina, pero siendo ciudadano. Hoy lo que tenemos que enseñar a nuestros hijos no son banderas ni himnos, sino valores. La esencia del ciudadano es la igualdad, la libertad y la solidaridad.
Usted habla de ‘genocidio televisado’ para referirse a Gaza ¿Por qué utiliza ese término?
Porque lo que ha pasado en la Franja de Gaza ha roto todos los esquemas mentales que teníamos. Siempre se pensó que los crímenes masivos se cometían en la oscuridad, en poco tiempo, intentando ocultarlos. Aquí ocurre todo lo contrario. Estamos viendo un genocidio que dura años, que se retransmite todos los días y que el ejecutor no disimula. Nos ha dejado una franja completamente arrasada. Y lo más grave es que no es un genocidio huérfano.
¿Qué quiere decir con ‘no huérfano’?
Que no solo hay un ejecutor directo, sino muchos responsables indirectos. Hay países que han financiado, armado y respaldado políticamente este crimen. Hay empresas que han hecho el mayor negocio de su historia suministrando armas. Mientras la sociedad civil pedía boicot, las exportaciones crecían. Esto no tiene precedentes.
¿Qué impacto tiene que todo esto sea visible para todo el mundo?
Antes pensábamos que visibilizar un crimen era una protección moral, que al verlo reaccionaríamos. Hoy sabemos que no. El ciudadano de Gaza sabe que va a ser asesinado, sabe que todo el mundo lo está viendo y sabe que no se va a evitar. Eso es devastador. Es un cambio brutal. Para mí es un derrumbe moral de toda la humanidad.
¿Cree que nos hemos acostumbrado al horror?
Sí. Hemos pasado de preguntarnos ‘¿cómo pudo pasar aquello?’ a convertirnos en una sociedad de espectadores. Vemos el crimen, lo consumimos como una noticia más y seguimos adelante. Eso es lo que más me preocupa, no solo como palestino, sino como ciudadano del mundo.
¿Qué papel juega hoy el derecho internacional?
El derecho internacional está en declive. Se habla mucho de él, pero en la práctica está vinculado a la fuerza, no a la justicia. Hoy el mundo no está dividido por ideologías, está dividido entre fuertes y débiles. El derecho internacional protege al fuerte. Hay un refrán británico que dice ‘might is right’, la fuerza es la razón, y eso es exactamente lo que está pasando.
¿Estamos ante un nuevo orden mundial?
Sí, y es muy peligroso. Se rompe la soberanía de los Estados, se actúa al margen de los organismos internacionales y se normaliza la imposición por la fuerza. Esto no afecta solo a Palestina. Marca el mundo que viene.
Ante treguas y planes de reconstrucción, ¿existe una salida real para Gaza?
Ahora mismo lo único prioritario para los palestinos es no ser asesinados y mantenerse en su tierra. El mayor sacrificio hoy de un palestino es quedarse en Palestina. La mayor resistencia es permanecer. Se ha querido convertir una causa de liberación nacional en una simple crisis de estabilidad, y eso es una forma de borrar nuestros derechos.
¿Gaza seguirá siendo Palestina?
Si observo el panorama político soy pesimista, porque la fuerza está en contra nuestra. Pero soy optimista porque milito en una causa justa. Las causas justas no se pierden, tardan. Los pueblos que no pierden la memoria pueden tardar décadas, pero acaban recuperando sus derechos.
La memoria es central en su discurso ¿Por qué?
Porque la memoria es derecho, es historia y es dignidad. Un pueblo sin memoria desaparece. Nosotros conservamos la memoria como una llave. Esa llave simboliza que no renunciamos a volver, que no renunciamos a la justicia. Los pueblos que no pierden la memoria pueden sufrir mucho, pero no desaparecen.
Para terminar, ¿qué mensaje lanza a quien observa este conflicto desde la distancia?
Que no es solo una tragedia palestina. Es una prueba moral para toda la humanidad. Lo que hoy se acepta con normalidad marcará el mundo en el que viviremos mañana. Si aceptamos que unas vidas valen menos que otras, todos estamos en peligro.
Artículo completo en La Región
Mohamed Safa presenta "Gaza, un genocidio televisado" en el Museo Etnográfico del Oriente de Asturias de Porrúa
Salón lleno para escuchar la conferencia de Mohamed Safa. / María Terente Nicieza
María Terente Nicieza | La Nueva España
Cangas de Onís | 24 ENE 2026 13:42
El doctor Mohamed Safa, oftalmólogo y activista palestino, pronunció ayer una conferencia magistral en el Museo Etnográfico del Oriente de Asturias de Porrúa. En la conferencia, “Gaza, un genocidio televisado” que lleva el mismo nombre de su libro recién publicado, desentrañó la paradoja de vivir un conflicto de magnitud catastrófica en tiempo real, a través de las pantallas del mundo entero, mientras la comunidad internacional permanece cómplice en su inacción. Ante un auditorio repleto, Safa expuso con rotundidad que estamos ante un "declive moral internacional" sin precedentes en la historia contemporánea.
"Cuando antes creíamos que el genocidio es huérfano, sucedía en poco tiempo, a oscuras, ahora mismo se hace a plena luz del día, se transmite en directo. Poca gente puede decir que no lo sabía", afirmó el oftalmólogo, nacido en Cisjordania en 1956 y exiliado en España hace casi cinco décadas, durante los albores de la Transición democrática.
La complicidad internacional
El doctor Safa no dudó en señalar a los actores políticos que respaldan la acción de Israel. Según datos de la relatora de las Naciones Unidas que citó durante la conferencia, 63 países han financiado y armado al Estado de Israel en su operación contra Gaza. De mayor gravedad aún es el bloqueo estadounidense: "Estados Unidos utilizó seis veces en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas su veto para evitar un alto del fuego", recordó Safa, subrayando cómo "había un consentimiento, había un respaldo y había una asunción de la acción israelí contra una población, que es la población palestina".
Esta realidad ha provocado, en sus palabras, "una cierta frustración" y ha puesto de manifiesto una ruptura fundamental: "Todos estos esquemas mentales sobre el genocidio se han roto". Lo que diferencia este conflicto de todos los precedentes históricos es, precisamente, su visibilidad total. A diferencia del Holocausto, donde los prisioneros del gueto de Varsovia "tenían el miedo de que iban a ser asesinados y nadie se enteraba de lo que les iba a pasar", los palestinos "eran conscientes de que iban a ser asesinados en la Franja de Gaza y al mismo tiempo saben que todo el mundo lo sabe".
La injusticia epistémica
Un concepto central en la disertación de Safa fue el de "injusticia epistémica", que definió como una "estructura que tiene un único relato, a los oprimidos se les hace callar la voz y no se les permite contar su relato". Para el doctor, la deshumanización de los palestinos no procede de la sociedad civil, que ha "mostrado una inmensa comprensión y empatía", sino de la élite política, que "Israel lo aprovecha, ejerce y practica".
Con una perspectiva que trasciende lo inmediatamente político, Safa enfatizó que "la resistencia de un pueblo palestino es una forma de rehumanizarlo y es una forma de desintoxicar todo este relato injusto sobre el conflicto. Mantenerse en Palestina, es la mayor de las resistencias para frenar la limpieza étnica que sigue ejecutando Israel". Su activismo, lejos de ser sectario, se abre a cualquiera que comparta el compromiso con los valores de la libertad y la igualdad. "Yo no busco un palestino que esté al lado mío en la misma trinchera, ni busco un árabe, ni busco un musulmán. Busco todos aquellos que adquieren el compromiso con los valores de la libertad, la igualdad", explicó.
La identidad del emigrante que no renuncia
Safa ofreció una reflexión profunda sobre la identidad del emigrante: "Soy un palestino emigrante, pero yo emigré y Palestina emigró conmigo. Yo nunca he renunciado a la palestinidad del compromiso". Sin embargo, reconoce su identidad múltiple, adquirida a lo largo de la vida. "Yo soy un palestino y he nacido en una Palestina ocupada. El segundo elemento es que soy árabe, de cultura árabe, de lengua árabe. Y el tercer elemento, yo llegué a España y me integré hablando su idioma, su cultura, y tengo mis vinculaciones emocionales en Asturias", subrayó, recordando que en Oviedo realizó su especialidad en Oftalmología.
La doble moral ante el sufrimiento
Safa abordó la aparente contradicción entre pueblos que han sufrido exterminio en el pasado y que hoy aplican ese mismo sufrimiento a otros. Citó el ejemplo de Sudáfrica como paradigma de gestión correcta de la memoria histórica: "Sudáfrica gestionó su dolor, su historia. No privatizaron su dolor, no encerraron su propia experiencia, sino aprendieron las caras del dolor y pronunciaron los lenguajes del dolor de los demás pueblos". Por ello, "se alegró muchísimo" de que fuera Sudáfrica quien denunciara a Israel ante el Tribunal Penal Internacional.
Por el contrario, lamentó que "otros gestionan la memoria de su historia pasada como una licencia para matar".
La responsabilidad de la sociedad civil
El doctor Safa concluyó su intervención con un llamamiento a la responsabilidad individual y colectiva. "Primero, escuchar la voz del dolor, escuchar la voz de los nativos. Dos, adquirir el compromiso, convertirse en la palestinidad no del nacimiento, sino la palestinidad del compromiso con esta causa justa", planteó. Enfatizó que los gobiernos no cambian por un "despertar moral" espontáneo, sino por la presión ciudadana: "Los gobiernos no se levantan por la mañana y dicen Dios, no podemos seguir cometiendo esta inmoralidad. No hay un despertar moral, sino hay un despertar por una presión que responde al sentir general de tu propia sociedad".
En su valoración de la sociedad española, el oftalmólogo fue explícitamente positivo. "La sociedad española ha mostrado una inmensa comprensión y empatía con el sufrimiento del pueblo palestino. Son ellos los que salieron a la calle desde el primer día. Por eso, me alineo con la voz del pueblo, con las sociedades occidentales en general, que salieron frente a sus gobiernos que han demostrado una gran indecencia".
Safa, concluyó la conferencia abierto a la esperanza. A pesar de los pesimistas pronósticos sobre la situación palestina mantiene vivo el sueño de regresar a un Palestina libre: “Yo siempre seguiré soñando con volver a una Palestina libre".
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