"El racismo en Estados Unidos, una enfermedad crónica", por Juan José Tamayo
El racismo en Estados Unidos, una enfermedad crónica
infoLibre Juan José Tamayo 28 de octubre de 2024

En vísperas de las elecciones en Estados Unidos estoy leyendo Raza contrarreloj. La política de una Norteamérica en vías de oscurecerse, que acaba de publicar Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Su autor es el escritor Keith Boykin, comentarista político para el canal de noticias de CNN, que ha trabajado en varias campañas editoriales y ha recibido el premio Lambda, otorgado a obras sobre la temática LGTB+. En él ofrece su visión de la cuestión racial en Estados Unidos desde la vivencia personal de hombre negro y gay a través de la política como asistente de la Administración Clinton, de la docencia en varias universidades nacionales y de su colaboración en los medios de comunicación. Y todo ello bajo la inspiración e influencia de Malcolm X, Martin Luther King jr. y del pastor Jesse Jackson.
Recuerda el título de uno de los libros de Luther King jr, que planteaba la siguiente pregunta: Adónde vamos. ¿Caos o continuidad? y el discurso pronunciado en Atlanta, donde recorrió los logros del movimiento por los derechos civiles, habló de las tareas pendientes e hizo el siguiente diagnóstico de la discriminación racial en Estados Unidos:
“De las cosas buenas de la vida, el negro tiene aproximadamente la mitad que el blanco. De las cosas malas, el doble. Además, la mitad de los negros se alojan en infraviviendas y gana la mitad que los blancos. En cuanto a las experiencias negativas de la vida, el negro tiene doble ración en comparación con el blanco, doble desempleo, doble mortalidad infantil y, en proporción a su población, doble bajas en Vietnam”.
La pregunta y el diagnóstico son tan pertinentes hoy como hace sesenta años, ya que perviven abismales desigualdades raciales entre personas y colectivos blancos y negros. He aquí algunos ejemplos. Las personas negras de a pie sufren las disparidades raciales antes de nacer e incluso después de morir. Las probabilidades de morir antes de un año de vida es el doble en un infante negro que en otro blanco. En las ceremonias de graduación suele haber más estudiantes blancos que negros. Los jóvenes negros que no asisten a clase tienen más probabilidades de terminar en la cárcel que los blancos. Las personas adultas negras tienen menos probabilidades de encontrar trabajo que las blancas. La probabilidad de que los estudiantes negros obtengan una licenciatura es menor que la de los blancos. Las personas licenciadas negras ganan menos que las blancas sin estudios. El desempleo entre la población negra es superior a la blanca. La tasa de encarcelamiento en la población negra en prisiones del Estado es cinco veces superior a la blanca. Las probabilidades de que los fiscales pidan la pena de muerte son mayores cuando el asesinado es blanco que si es negro.
La disparidad se aprecia también en el patrimonio. Según el Boston Globe, en 2017 el patrimonio medio neto de las personas negras de Boston era de 8 dólares –la noticia insistía: “no se trata de un error tipográfico”–, mientras que el de las personas negras ascendía a 247.500 dólares.
El libro analiza cómo se construye el racismo estructural en Estados Unidos, cómo se perpetúa la injusticia racial y cómo ha fracasado todo intento de compaginar y armonizar el binomio igualdad y libertad. El racismo no es una mera enfermedad pasajera, sino crónica. Buena parte de los problemas de Estados Unidos pasa por la cuestión racial. Lo que demuestra el pasado de este país es que el racismo en la política estadounidense va más allá de que gobierne un partido o un dirigente u otro, afirma Boykin, y no va a resolverlo una Administración, ya que tanto el Partido Republicano como el Democrático han defraudado a la comunidad negra, y lo seguirán haciendo gobierne Donald Trump o Kamala Harris.
Tampoco va a resolverse con panaceas ni con fórmulas mágicas. La respuesta está en la afirmación, realmente profética, del escritor y activista de los derechos civiles estadounidense James Balwin en 1955: “El mundo ya no es blanco, ni volverá a serlo”. Por eso, un Estados Unidos en proceso de diversificación y transformación debe poner fin al supremacismo blanco. Para ello es necesario que la Norteamérica blanca expíe el legado del racismo y de la esclavitud, todavía vigente y actuante hoy, y que la Norteamérica negra exija que los partidos políticos dominantes respondan a las necesidades de la comunidad negra. Tras su análisis Boykin concluye: “Norteamérica debería mostrarse agradecida por el hecho de que los afroamericanos aspiren a la igualdad, no a la venganza”.
Muy poca gente sabe que uno de los candidatos a las elecciones estadounidenses es Cornel West, filósofo, teólogo de la liberación, prestigioso intelectual negro, activista de los derechos humanos, profesor de Filosofía y Estudios Afrodescendientes en el Union Theological Seminary y participante en el Coloquio “El poder de la religión en la esfera pública” junto con Judith Butler, Jürgen Habermas y Charles Taylor. El desconocimiento no se debe a que haya renunciado a hacer campaña electoral –todo lo contrario, la está haciendo y de manera muy activa y concientizadora contra el racismo estadounidense–, sino por la invisibilidad a la que le someten los medios de comunicación. Recientemente ha escrito dos libros: Partir pan. Vida intelectual negra insurgente, en diálogo con la intelectual feminista bell hooks, y Fuego profético negro, en diálogo con la investigadora alemana Christa Buschendorf. Ambas están publicadas por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Su objetivo al presentarse a las elecciones es resucitar y mantener vivo el fuego profético, moral y revolucionario negro, que es, a juicio de Christa Buschendorf, “la levadura en la hogaza democrática norteamericana”. Es el candidato que podría contribuir a resolver la cuestión racial. Por eso no será el ganador.
Juan José Tamayo es teólogo de la liberación y autor, entre otros ensayos, de Teologías del Sur. El giro descolonizador (Trotta, 2024, 2ª ed.).
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"Fuego profético negro", la victoria en la derrota de Cornel West por Juan José Tamayo

Fuego profético negro, la victoria en la derrota de Cornel West
Juan José Tamayo
Desde el asesinato de Martin Luther King Jr. en Memphis en 1968, parecía que en Estados Unidos se hubiera apagado el fuego profético y revolucionario que inspiró la lucha por los derechos civiles para la comunidad afroestadounidense. Resucitarlo es el objetivo de este libro, que recoge una hermosa y profunda conversación de la investigadora alemana Christa Buschendorf con el filósofo y teólogo Cornel West, uno de los intelectuales más relevantes de su país y candidato a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Verde, que está siendo invisibilizado por los medios de comunicación. West se presenta a sí mismo como testigo de la esperanza y de la resistencia en momentos de derrota, desilusión y desazón. Se sitúa en la senda de Arthur Schopenhauer, con quien comparte el sentido trágico de la existencia, donde anida un profundo sentido del mal, la sensibilidad hacia el sufrimiento, la compasión por todos los seres vivos y la simpatía con las personas sometidas. Expresa su admiración por figuras como los profetas de Israel/Palestina, Buda, Sócrates, Jesús de Nazaret, Shakespeare, que, afirma, “conforman un grupo ejemplar y ecuménico de vidas virtuosas y ejemplos de belleza, calidad de vida, coraje y libertad”.
El diálogo de Buschendorf con West gira en torno a seis hombres y mujeres, brillantes intelectuales orgánicos y activistas, incansables luchadores por la libertad y contra la institucionalización esclavista estadounidense, todos ellos figuras proféticas negras que se enfrentaron a las asimetrías de poder y a las desigualdades sociales y étnicas: Frederik Douglass, W. E. B. du Bois, Martin Luther King, Ella Baker, Malcolm X e Ida B. Wells. West destaca su convicción moral de la igualdad de todos los seres humanos, su crítica al supremacismo blanco, al Estado imperialista y racista de EE UU y al terrorismo estatal como fenómeno fundamental en el mantenimiento del experimento democrático estadounidense.
Estos intelectuales no son solo líderes carismáticos, sino que están vinculados a los movimientos sociales: Douglas al movimiento abolicionista, Du Bois al panafricanismo, al movimiento obrero internacionalista y al de la liberación negra, Luther King al movimiento internacionalista y a los derechos civiles y laborales, Ella Baker al movimiento contra la segregación racial, Ida Wells al movimiento antiterrorista norteamericano, Malcolm X al movimiento nacionalista negro. West presenta a Malcolm X como “el profeta de la rabia negra” y el representante del ala revolucionaria de la tradición profética negra.
Cornel West define a Martin Luther King como el intelectual orgánico más exitoso de la historia norteamericana, que logró unir la espiritualidad y el cambio social con gran eficacia política y convicción moral
La figura más relevante de dicha tradición es Martin Luther King, a quien define como el intelectual orgánico más exitoso de la historia norteamericana, que se identificó con las personas pobres y desvalidas y logró unir la espiritualidad y el cambio social con gran eficacia política y convicción moral. En el sermón del del 28 de agosto de 1966 en la Iglesia bautista Ebenezer sobre El Buen Samaritano afirmó: “He decidido identificarme con los desvalidos y los pobres, entregar mi vida a los hambrientos y a quienes viven a la sombra de radiantes oportunidades”.
West ha publicado recientemente una edición de los Textos y discursos radicales, de Luther King (Editorial Tinta y Limón) en los que desentierra al King radical y “su testimonio visionario, encarnado en sentimientos antiimperialistas, anticoloniales y antirracistas y en el socialismo democrático”.
Durante su campaña electoral, Cornel West ha vuelto a resucitar el fuego profético, moral y revolucionario negro. No será elegido presidente de los Estados Unidos, pero habrá contribuido a despertar la conciencia pacifista, antirracista, intercultural, interreligiosa e interétnica en la ciudadanía norteamericana. Y eso ya es una victoria.
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