35 años después del asesinato del dibujante palestino Nayi Al-Ali, Handala sigue vivo

El 22 de julio de 1987, Nayi Al-Ali, el creador de Handala, sufrió en Londres, donde vivía exiliado, un atentado que acabó con su vida días después.

Nayi al-Ali había nacido en 1938 en Al-Shajara, una aldea palestina de Galilea, destruida en 1948 durante la Nakba. La familia tuvo que huir y refugiarse en Líbano. Con el apoyo del escritor palestino Ghassan Kanafani, también exiliado en Líbano, donde el Mossad  acabaría también con su vida en julio de 1972, Nayi al-Ali comenzó a colaborar con sus viñetas en la prensa árabe en los diferentes países en que vivió exiliado, desde Líbano a Kuwait.

Naji-con-su-mujer-y-sus-tres-hijos
Nayi al-Ali con su mujer y sus tres hijos en una foto cedida por Khalid Nayi al-Ali.

Sus dibujos reflejaban la situación colonial y de sometimiento de su pueblo y de los países árabes. Como expresa Antonio Altarriba en «El niño que da la espalda», el prólogo en el que introduce los dibujos de Nayi al-Ali incluidos en Palestina. Arte y resistencia en Nayi Al-Ali,

Al-Ali se acoge a unos cuantos campos simbólicos que declina con maestría. Uno de los más importantes, como no podía ser de otra manera, es el del encierro. Muros que secuestran el horizonte, alambradas que desgarran el cielo, barrotes que estrangulan la luz… Los personajes de al-Ali viven en un mundo cerrado, mejor dicho, en una prisión que, con el tiempo, refuerza su hermetismo y destruye, con silenciosa eficacia, la capacidad de resistencia de quienes, desde hace setenta años, solo aspiran a moverse libremente en su propio país.

Nayi-al-Ali-Palestina-Arte-y-resistencia
Publicado en Al-Talia, Kuwait, el 21 de febrero de 1968.

Como si fuera una derivada del encierro, surge la simbología de la esterilidad o, para ser más exactos, de la fertilidad imposible. Nada puede germinar en un territorio arado por las bombas y regado por la sangre. La más desoladora sequía infecta una tierra resquebrajada, partida por las vallas. La flor deja de ser planta, preludio natural del fruto, para percibirse como esperanza del color, síntoma de apertura, al menos de fisura penetrada por la luz. Ni el arraigo vegetal ni el arraigo humano encuentran acomodo en un país literalmente desarbolado. La espiga solo crece como posibilidad remota del espino, pero del espino que crece en las alambradas. No brota de la siembra sino de la nostalgia de un pasado feraz. Tampoco puede cosecharse para hacer pan. La espiga de al-Ali solo sirve para alimentar la ilusión de supervivencia. Y la aridez desecadora no se limita a la flor y al fruto. También se apodera de los humanos y les deja impotentes para la paternidad. Solo existe el hijo ensangrentado, truncado, sacrificado en aras de una libertad insistentemente negada… Tras tantos años de represión hasta el futuro ha muerto.

Nayi-al-Ali-As-Safir-Líbano-8-abril-1980
Viñeta de Nayi al-Ali publicada en el periódico As-Safir de Líbano el 8 de abril de 1980

Teresa Aranguren en «Nayi – Handala», su presentación del dibujante en Palestina. Arte y resistencia en Nayi Al-Ali escribe:

Lleva la cabeza gacha y las manos entrelazadas a la espalda en postura de pensador peripatético pero no es un sabio sino un niño; tiene entre diez y once años, la edad que tenía su autor cuando salió de Palestina. Porque Handala, así se llama, es una viñeta creada por Nayi al-Ali o quizás por el niño que vivía en el adulto Nayi al-Ali y que siempre tuvo entre diez y once años, los que tenía cuando fue expulsado de su pueblo, su vida, los paisajes de su infancia…Y se convirtió en refugiado. Un niño de Palestina.
«Soy Handala, del campamento de Ain al-Hilweh y prometo solemnemente mantenerme fiel a la causa». Así se definía el autor de la viñeta que iba a convertirse en símbolo de la resistencia palestina. […]

La familia al-Ali vivía en la localidad de Ash-Shayara, en la región de Galilea, distrito de Tiberiades, una zona de suaves colinas, huertos, campos de árboles frutales y paisajes bucólicos. En árabe, Ash-Shayara significa El Árbol y, dice la leyenda, que el nombre de la aldea proviene del frondoso árbol que había en el lugar y bajo cuya sombra, Jesús, el Galileo, encontró cobijo y frescor durante una de sus sofocantes caminatas de predicador en esas tierras.
La aldea de Ash-Shayara fue atacada por tropas del Haganah, la principal milicia sionista y embrión del futuro ejército israelí, el 1 de mayo de 1948; todos sus habitantes fueron expulsados, después dinamitaron las viviendas, y el terreno fue allanado con excavadoras. El nombre de Ash-Shayara ya no figura en los mapas israelíes.

Handala-lucha-con-su-pluma-contra-los-medios
Handala lucha con su pluma contra los medios, viñeta publicada en Al Qabas, Kuwait, 30 de abril de 1987..

Naji-al-Ali-principio-años-60
Nayi-al-Ali-fotografiado-en-Kuwait-a-principios-de-los-años-sesenta

Sin embargo, a pesar de la Nakba continuada desde 1948, Handala y los deseos de libertad e independencia del pueblo palestino siguen vivos, contando con la solidaridad de los pueblos del mundo, como el desafío al bloqueo de la franja de Gaza protagonizado por los navegantes del Handala, el barco botado el 13 de julio de 2025 en Siracusa que llevará ayuda humanitaria que salva vidas y un mensaje de solidaridad de personas de todo el mundo que se niegan a permanecer en silencio mientras Gaza está hambrienta, bombardeada y enterrada bajo escombros.

flotilla-por-la-libertad-julio-2025
El Handala, el barco de la Flotilla por la Libertad, que lleva ayuda humanitaria y la solidaridad de los pueblos del mundo a Gaza.


Presentaciones de Palestina. La existencia negada

Salah-Jamal-Teresa-Aranguren-Llibreria-Documenta-22sep25
Presentación de «Palestina. La existencia negada» en la Llibreria Documenta el 22 de septiembre de 2025, con la participación de la autora, Teresa Aranguren, y de Salah Jamal.

 

Palestina, quina sortida al conflicte?

Per O. Sylvia Oussedik | 25 de setembre de 2025

 

Arran de la sortida del llibre Palestina la existencia negada, la llibreria Documenta de Barcelona va reunir a Teresa Aranguren, periodista, corresponsal en zones en conflicte, com ara la guerra del Golf, els Balcans, Iran-Iraq, Palestina, professora i autora d’aquest llibre amb Salah Jamal, metge, professor, escriptor i membre destacat de la comunitat palestina a Barcelona per parlar de la situació actual a Gaza i les possibles sortides al conflicte.

 

Amb una capacitat notable de síntesi, Teresa Aranguren va mostrar tot el procés seguit per arribar a negar l’existència de Palestina, des dels mites bíblics o la faula d’una terra sense poble, preàmbuls per justificar la legitimitat de l’estat jueu, fins a la gestació en el segle XIX del moviment sionista en el centre d’Europa fins als nostres dies.

 

Per bé que els relats oficialistes destinats a minimitzar o a justificar la barbàrie que s’ha anat estenent perden cada vegada més credibilitat, tot el que està passat ara mateix succeeix per què fins ara no ha passat res en contra.

 

Deia Teresa Aranguren, que les solucions a vegades arriben després de llargs processos molt dolorosos i tan ella com Salah Jamal varen coincidir a dir que el primer de tot és reconèixer que per bé que occident, oficialment ja no té colònies, l’esperit colonialista continua molt arrelat. Tots dos varen coincidir a dir que són tres les possibilitats que se’ns presenten:

 

  1. Que guanyi l’esperit colonialista com va succeir al EUA i a Austràlia. Això vol dir concloure l’extermini, el genocidi del poble palestí.

 

  1. Que s’aconsegueixi un estat palestí independent, el que molta gent de bona fe reclama.

 

Salah Jamal va plantejar que això és cada vegada més difícil d’imaginar, ja que si recordem el mapa de la zona que fa pensar en la pell d’un lleopard on les taques serien parts d’aquest estat palestí, aïllades les unes de les altres, un estat palestí així, seria difícilment funcional.

 

  1. La creació d’un estat únic, laic, que evidentment no es podria dir Israel, un mena de Sud-àfrica.

 

Totes tres són vies que són difícils d’acceptar o d’imaginar. Però no podem abandonar aquest poble i una cosa és ben certa, als que diuen que els palestins i palestines no existeixen, els hi hauríem de preguntar a qui estan matant va concloure Teresa Aranguren.

 

L’acte va sobrepassar l’aforament de la llibreria i la cua per parlar amb l’autora i signar llibres va ser llarga, cosa que ens complau i és que, com ens va comentar en el seu moment l’editora Inmaculada Jimenez, es tracta d’un llibre imprescindible que pot interessar tant als que desconeixen la història més recent, com als que desitgen anar més enllà de les informacions dels mitjans de comunicació habituals.

Artículo completo en realitat 25/9/2025

 

Presentación-Palestina-la-existencia-negada-La-Guarida-Cercedilla
Teresa Aranguren y Marta García Saguar presentan «Palestina. La existencia negada» en la librería La Guarida de Cercedilla el domingo 27 de julio a las 12.30.

 

 

Palestina-la-existencia-negada-Casa-Arabe-9-junio-2025
Karim Hauser, Isaías barreñada y Teresa Aranguren presentan «Palestina La existencia negada»

Teresa Aranguren y «la existencia negada» de Palestina: «Junto a los cadáveres de Gaza se está enterrando el derecho internacional»

La periodista, que fue enviada especial durante años en Oriente Medio, ha presentado en Toledo su nuevo libro. Considera que «la Unión Europea, con las contadas excepciones, ocupará una posición de vergüenza» por su papel ante el genocidio

01/07/2025 Fidel Manjavacas | toledodiario.es

«Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra» es el eslogan que ha arraigado en la conciencia colectiva como una verdad y que en realidad es «un gran bulo» sobre el pueblo de Palestina, cuya existencia ha sido sistemáticamente negada en la historia. Esta es la premisa central sobre la que la periodista Teresa Aranguren explica en un nuevo ensayo el origen del conflicto entre Israel y Palestina, a finales del siglo XIX, hasta el genocidio actual.

En ‘Palestina. La existencia negada’ (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2025), la escritora alavesa desmonta «esta gran mentira» con la que se ha tratado también de «justificar el movimiento sionista», tal y como apunta en una entrevista con Toledodiario.es antes de presentar este libro en el centro cívico de Santa Bárbara, en un acto organizado este lunes por Mujeres de Negro contra la Guerra de Toledo.

El pueblo de Palestina sufre desde hace décadas la expulsión de un territorio en el que ha sido borrado de los mapas. «El conflicto con Israel no es ancestral, pero es antiguo. Comenzó por la confluencia de dos movimientos estrictamente europeos: el sionismo, que nace en el corazón del Imperio austrohúngaro y la Rusia zarista, y el colonialismo del Imperio Británico», apunta, al tiempo que precisa que el movimiento sionista inicial era exclusivamente de judíos europeos ya que los de Oriente no participaron en sus inicios.

Los intereses de estos dos fenómenos, subraya Aranguren, «van a determinar el trágico destino de la población de Palestina, que no sabe nada de lo que se está gestando en despachos de Londres y de Centroeuropa». Un destino que actualmente está protagonizado por «los crímenes de guerra clarísimos» que se están cometiendo en Gaza, «bombardeando hospitales, zonas residenciales, asesinando a periodistas o a personal sanitario», ante «la indiferencia o la pasividad de gran parte del mundo, especialmente de Occidente», lamenta.

En este nuevo ensayo, hace referencia también a fuentes históricas que desmienten categóricamente la situación que se reflejaba sobre Palestina en el inicio del conflicto. Ya en 1891, un judío ruso -Arthur Ginsberg- viajó a lo que él llamó Israel y documentó la falsedad de «la propaganda sionista que describía la tierra como un desierto vacío» en el ensayo ‘Verdad de la tierra de Israel’, apunta la periodista, cuya trayectoria profesional ha estado ligada a la información internacional del mundo árabe y zonas en conflicto.

La narrativa occidental sobre Palestina a menudo se ha limitado a lo reflejado en los relatos bíblicos, confundiendo mito con historia. Sin embargo, el nombre de Palestina aparece en documentos asirios desde el siglo XX antes de Cristo y ha sido mencionado con este nombre a lo largo del Imperio Romano y el Imperio Otomano hasta nuestros días. Aunque los fundadores de Israel, como Ben Gurión, eran en su mayoría laicos, la utilización de la Biblia como justificación religiosa se volvió habitual, señala Aranguren.

Se han utilizado los relatos bíblicos «como si fuesen la historia, sustituyendo la historia real». Esto es comparable a usar la mitología griega para narrar la historia de Grecia. «La verdadera historia de Palestina es antiquísima y está muy bien documentada», desde la prehistoria hasta períodos como el persa y las épocas de Saladino o Suleimán, de las cuales quedan numerosos vestigios como la muralla de Jerusalén, construida por Suleimán en el siglo XV, recuerda la periodista.

Así, sostiene que la ideología sionista ha silenciado esta rica historia para crear «una falsa continuidad entre los tiempos bíblicos, el reino de David y el actual Estado de Israel». «Hacen un salto en el que toda la historia entre medias desaparece e Israel se convierte en la culminación del relato bíblico. ¿Y qué pasa con la historia real de Palestina? Pues hay que borrarla», indica sobre el devenir de este pueblo de la cuenca mediterránea, cuya sociedad a finales del siglo XIX y principios del XX no se diferenciaba mucho de la española, griega o del sur de Italia, compartiendo gastronomía, gestos y hasta rasgos físicos.

El hambre como arma de guerra

«Hay mucha gente con los ojos verdes», resalta con una sonrisa y la mirada de quien ha sido durante 15 años enviada especial en Oriente Medio y conoce perfectamente la complicidad y la relevancia de países como Estados Unidos en un momento «peligrosísimo», en el que «el derecho internacional» y las normas establecidas tras la Segunda Guerra Mundial para frenar la barbarie «se están enterrando bajo los escombros, junto a los cadáveres de la población de Gaza».

Palestina-la-existencia-negada-en-Toledo-30jun25-foto-Fidel-Manjavacas
Teresa Aranguren y Eva Jiménez presentan «Palestina. La existencia negada» en Toledo.

En este punto, Aranguren, que ya ha visitado Toledo en otras ocasiones para hablar sobre el conflicto palestino-israelí, considera que el «gobierno demócrata de Joe Biden fue totalmente cómplice y permitió que Israel lanzase una campaña de exterminio, pero al mismo tiempo intentaba de vez en cuando hacer alguna presión, por ejemplo, para lograr un alto el fuego». Ahora, bajo el nuevo mandato de Donald Trump, afirma que lo que está ocurriendo «es ya de un nivel de atrocidad que es difícil de describir y al mismo tiempo no afecta solo a Palestina», como se ha demostrado con el reciente ataque a Irán.

«Es parte del mismo conglomerado que el señor Netanyahu», indica, al tiempo que advierte de «la complicidad de Estados Unidos», que a su juicio no solo «da el visto bueno o mira para otro lado ante una campaña claramente de exterminio» sino que «colabora activamente en ello». Como ejemplo, alude al «uso del hambre como arma de guerra» y la sustitución de ONGs experimentadas como la Agencia de Naciones Unidas por «una organización de mercenarios» que ha llegado a «disparar a la gente hambrienta que buscaba alimentos».

Respecto al papel de Europa en este genocidio, Aranguren indica que «está siendo básicamente de complicidad con Israel», aunque precisa que «hay excepciones». «Como española, yo puedo sentirme por lo menos reconfortada de que el Gobierno haya indicado otro camino y haya liderado junto a Irlanda, Noruega y Eslovenia otro modo de afrontarlo, aunque no es suficiente. El reconocimiento del Estado de Palestina no cambia la atrocidad y la crueldad que está sufriendo la población palestina, pero sí lanza un mensaje».

Por el contrario, afirma sentirse «muy decepcionada con la Unión Europea», especialmente con países como Alemania, que a su parecer «está utilizando torticeramente la idea de que tienen mala conciencia porque fue el país del nazismo que llevó a cabo un intento de genocidio de los judíos europeos». «A cuenta de eso está siendo cómplice en la venta de armas, en el respaldo diplomático y político de otro genocidio contra un pueblo árabe».

Cuestionada sobre cómo cree que se recordará en los libros de historia al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, la periodista lo tiene claro: «Quedará como uno de los grandes asesinos de la historia». «Y no solo eso. La Unión Europea, con las contadas excepciones, ocupará una posición de vergüenza, de consentimiento». En el futuro, dice, habrá gente que se pregunte: «¿y por qué los europeos consintieron esto? ¿Por qué no pararon el genocidio?». «La respuesta es muy triste».

Artículo completo en toledodiario.es


"Palestina. La existencia negada" de Teresa Aranguren en los medios

Palestina-La-existencia-negada-Teresa-Aranguren
Teresa Aranguren interviene en el programa la Noche en 24 horas sobre el genocidio en Gaza a raíz de la publicación de su libro "Palestina. La existencia negada".

 

Palestina-La-existencia-negada-Teresa-Aranguren-infolibre
infolibre se hace eco de la publicación de "Palestina. La existencia negada" con la prepublicación de la Introducción de Teresa Aranguren.

 


En marzo: próximos actos en que participa nuestra editorial

El 21 de marzo, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid: «La voz revelada. Literatura palestina y traducción»

LA-VOZ-REVELADA-LITERATURA-PALESTINA-Y-TRADUCCIONlibros-sobre-Palestina-oriente-y-mediterráneoAUDIO DE LA VOZ REVELADA

El 24 de marzo, en el Institut Français de Madrid: «Encuentro literario con Kaoutar Harchi, la autora de Tal como existimos»

Kaoutar-Harchi-Tal-como-existimos-en el IFM

El 25 de marzo: Kaoutar Harchi presentará su libro en Sevilla, en la Fundación Tres Culturas

Tal-como-existimos-Kaoutar-Harchi-en-Fundación-Tres-CulturasEl 26 de marzo: Kaoutar Harchi en el Institut Français de Barcelona

Kaoutar-Harchi-en-el-Instituf-Français-de-Barcelona


Clara-Janés-El-suicidio-y-el-canto

CITAS CON NUESTROS LECTORES LA SEMANA DEL 14 AL 18 DE ENERO DE 2025

Así comenzamos el nuevo año:

El martes 14 a las 19.00 convocamos a nuestros lectores y amigos en Teatro del Barrio a un acto titulado Reconfiguraciones de Oriente Medio. Politizaciones del desacuerdo con la participación de Teresa Aranguren, escritora y periodista, Ignacio Gutiérrez de Terán, profesor universitario especialista en Oriente Medio y el escritor Santiago Alba Rico (imprescindible reserva previa).

Configuraciones-de-Oriente-Medio
Mesa redonda sobre la situación en Oriente Medio con Teresa Aranguren, Ignacio Gutiérrez de Terán y Santiago Alba Rico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



El 15 de enero a las 19.30 Clara Janés presentará su edición de El suicidio y el canto: cantos populares de las mujeres pastún de Afganistán en la librería Balqis de Madrid.

Clara-Janés-El-suicidio-y-el-canto
Clara Janés presenta «El suicidio y el canto. Poesía popular de las mujeres pastún de Afganistán».

El 16 de enero, Clara Janés presentará su antología de trobairitz, Albores o el rostro sin velo de las trovadoras en la biblioteca de la Casa de Velázquez de Madrid en un acto dirigido a sus artistas e investigadores residentes.

El 18 de enero a las 12.30, en la Librería Enclave, encuentro en torno a la poesía de Nazim Hikmet con motivo de la publicación de Paisajes humanos de mi país.

Nazim Hikmet-Paisajes-humanos-de-mi-país
Presentación de Paisajes humanos de mi país, de Nazim Hikmet, en la Librería Enclave.


Contra el olvido en su edición inglesa, Against Erasure, sigue despertando el interés de la crítica

Against-Erasure-by-Teresa-Aranguren-and-Sandra-Barrilaro
Azad Essa en Middle East Eye escribe sobre la edición en lengua inglesa de Contra el olvido. Una memoria fotográfica de la Nakba

AGAINST ERASURE
Israel siempre ha tratado de ocultar la historia de la Nakba y no es difícil entender por qué. La negación de la Nakba, o "la Catástrofe", permitió al Estado impulsar el mito de que su condición de Estado surgió sobre una franja de tierra vacía y no sobre las cenizas de otro pueblo.
Alrededor de 750.000 palestinos fueron desarraigados y otros miles asesinados durante varios meses entre 1948 y 1949.
A pesar de la censura estatal, la historia de su despojo y exilio ha persistido.
Los palestinos y un pequeño número de historiadores israelíes han cuestionado sistemáticamente los mitos fundacionales de un Estado construido sobre la limpieza étnica, las masacres y el robo de tierras indígenas.
Mientras que la expulsión masiva de palestinos en 1948 puede considerarse hoy indiscutible en los círculos académicos, los sionistas, o aquellos que creen en los mitos fundacionales del Estado judío etnonacionalista, continúan socavando las explicaciones de la Nakba.
Estos partidarios de Israel dicen que incluso si los palestinos hubieran existido antes del Estado de Israel, eran como mucho un pueblo sin historia. Argumentan que los palestinos hicieron las maletas voluntariamente y se marcharon, demostrando que no eran de esa tierra.
Pero como han demostrado los historiadores, los palestinos no hicieron las maletas y se marcharon voluntariamente. Los que se marcharon se vieron obligados a hacerlo. Muchos de los que se quedaron fueron asesinados por negarse.
La Nakba fue la culminación de un proceso que comenzó con la Declaración Balfour, cuando los británicos prometieron formar una "patria" judía en Palestina en 1917.
Tomada sin consultar a su población palestina nativa, la medida allanó el camino para la destrucción y el borrado de toda una sociedad con profundas raíces en la tierra. Un nuevo e impresionante libro de fotografías presenta los documentos que lo demuestran.
El libro Against Erasure A Photographic Memory of Palestine Before the Nakba está recopilado y escrito por la fotógrafa española Sandra Barrilaro y la periodista Teresa Aranguren.
Según los autores, el proyecto fue concebido específicamente como una forma de crear una memoria viva de la historia palestina anterior a la Nakba, pero también para mostrar lo que se perdió como resultado de ella.
Su trabajo contiene una colección de docenas de imágenes de la Palestina histórica entre 1890 y principios de los años cincuenta.
"Aunque conocía magníficas colecciones fotográficas anteriores a 1948, como Antes de su diáspora, de Walid Khalidi, o la obra del erudito Elías Sanbar, Los palestinos, decidí, junto con la periodista Teresa Aranguren, añadir un granito de arena a los vivos. memoria de un pueblo; a la Palestina que existía antes de la catástrofe, la Nakba", escribe Sandra Barrilaro en su introducción.
"En estas fotografías, el tiempo y la tragedia aportan otra capa de significado. Las instantáneas que descubrimos nos llenaron de asombro, admiración, ternura, ira, por un mundo perdido, por un pueblo expulsado de sus vidas y de sus tierras. Una sociedad sacudida por el trauma de la expulsión, para nunca volver a ser la misma", añade. [...]
El libro no es sólo un extraordinario archivo de historia que contradice los mitos israelíes que persisten hasta el día de hoy, es un impresionante tapiz de imágenes que representan la sociedad palestina de finales del siglo XIX y principios del XX. [...]
Mientras que Against Erasure es la "prueba de vida" que derriba el mito israelí de "una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra", el libro también es un recordatorio de que la búsqueda de la propia historia nunca está completa. [...]

Puede consultarse el artículo completo en Middle East Eye


"Contra el olvido. Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948" publicado en inglés por la editorial Haymarket Books

AGAINST-ERASURE-CONTRA-EL-OLVIDO-TERESA-ARANGUREN-SANDRA-BARRILARO
Edición en inglés de "Contra el olvido. Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba".
CONTRA-EL-OLVIDO-UNA MEMORIA-FOTOGRÁFICA-DE-PALESTINA-ANTES-DE-LA-NAKBA
"Contra el olvido. Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba", de Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro, con participación de Pedro Martínez Montávez, Bichara Khader y Johnny Mansour.

PEDRO MARTÍNEZ MONTÁVEZ, IN MEMORIAM

Pedro-Martínez-Montávez-Adonis-Clara-Janés-Waleed-Saleh
Foto inédita de la participación de Pedro Martínez Montávez (1933-2023) acompañado por Clara Janés, Adonis y Waleed Saleh en una de las presentaciones de los libros de Adonis publicados por nuestra editorial.

Alejados de escritos ditirámbicos, que el profesor Montávez no hubiera apreciado, y del silencio, reproducimos aquí en reconocimiento a la coherencia con que vivió sus convicciones el Prólogo que tuvo la generosidad de escribir para Contra el olvido. Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba (1889-1948), el libro coordinado por Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro sobre Palestina antes de su desastrosa partición y el comienzo de la expulsión de sus habitantes no judíos. Anteriormente habíamos publicado su traducción, en colaboración con Rosa Isabel Martínez Lillo, de Canciones de Mihyar el de Damasco, de Adonis, autor que acabaría convirtiéndose, con seis libros publicados, en una referencia clave de nuestra editorial. Quedó inconcluso el proyecto de reeditar su antología El poema es Filistín. Palestina en la poesía árabe actual (1980), agotado desde hacía años.

La historia de la cuestión palestina está plagada de olvidos, engaños, falsedades, hipocresías y tergiversaciones, llena de sobresaltos, paradojas, contradicciones y sorpresas, aparte los continuos dramas y tragedias que la sacuden. Esto ha contribuido largo tiempo, y en muchísimos aspectos y dimensiones, a que haya sido más bien una especie de «anti-historia», una imitación burlesca de la misma, una pseudohistoria que no se parecía casi en nada a lo ocurrido en realidad, una historia casi fraudulenta. Tal situación se prolongó durante décadas, y ha costado enormes esfuerzos empezar a salir de ella: así empezó a ocurrir hace poco más de medio siglo. Antes de seguir adelante, me voy a permitir una aclaración y un inciso: he utilizado al comienzo de este texto el término «plagada» con toda intención y en su primer y propio significado, porque lo que ocurría al historiar la cuestión palestina era, y constituía justamente eso, una auténtica plaga, una desgracia pública, una calamidad, manteniendo también con ello, y en máximo grado, su connotación etimológica original de «llaga».
Quizá ese hecho resultaba en España aún más inexplicable que en otros países, y para ejemplificarlo así voy a recurrir a lo que me cae más cerca y conozco más directamente, a mi propia experiencia personal. Yo cursé en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, durante la primera mitad de la década de los cincuenta del siglo pasado, dos especialidades, licenciándome en la sección de Historia (1955) y en la de Filología Semítica (1956). Durante mis estudios, nadie —que yo recuerde— hizo la menor referencia a la cuestión palestina, y estoy aludiendo en concreto al propio profesorado competente. Obviamente, en el plan de estudios de la sección de Historia figuraban asignaturas que se ocupaban de la época contemporánea, y hasta en la de semíticas había una que se titulaba justamente así: Historia del islam contemporáneo. Pues bien, ninguna mención del tema palestino. El plan de estudios de esa misma sección recogía otra asignatura, de contenido genérico, denominada Historia del pueblo de Israel. No recuerdo si en ella alguien pudo hacer alguna referencia al singular acontecimiento que había tenido lugar el año 1948: la fundación del Estado de ese mismo nombre. En tierra palestina, como se sabe.
Todo eso ocurría en la primera y principal universidad española, en un país en el que se repetía la contumaz letanía de las «fraternales relaciones hispano-árabes», cuyo régimen alardeaba de prácticas «políticas proárabes», y cuyo gobierno tardaría aún muchos años en establecer relaciones diplomáticas con ese Estado de nuevo cuño fundado en 1948. Y todo esto que cuento no descubre, sin embargo, nada nuevo, sino que resulta uno de tantos datos corroborativos de algo que conocemos bien, y cuyos graves efectos y consecuencias sufrimos desde antiguo: en este país tan especial, en España, la política, la sociedad y la cultura no suelen seguir caminos convergentes. ¡Y cómo se nota y se echa de menos!
Yo empecé a oír hablar de Palestina y de palestinos durante mi estancia en Egipto entre comienzos de 1957 y mediados de 1962, a todo lo extenso y lo intenso de mi experiencia cairota. Fue también hacia 1958 o 1959 cuando Mercedes, mi mujer, y yo viajamos a tierras palestinas, que formaban parte por entonces del reino hachemí de Jordania. El hecho palestino fue una de las tantas novedades reveladoras que empezaron a abrírseme y que contribuyeron decisivamente a que mi propia vida, y no solo mi actividad profesional de arabista, fueran orientándose hacia dimensiones hasta entonces desconocidas por completo para mí y encaminándose por sendas que me resultaban hasta ese momento inaccesibles. Ahora, muchos años después, puedo y debo reconocer, con absoluta serenidad, objetividad y ponderación, que ha valido la pena que así ocurriera. Mi vinculación a la palestinidad, por consiguiente, empezó entonces, y no ha hecho sino crecer, desarrollarse y diversificarse hasta ahora, manteniéndose siempre, y reafirmándose, mi compromiso intelectual y humano con ese pueblo y con la defensa de sus justos derechos y aspiraciones.
No quiero seguir por este camino de evocación personal, pero tampoco renuncio a proporcionar otro dato testimonial pertinente, por lo que tiene también de enormemente significativo en relación con todo lo que hasta ahora he suscitado. Sería hacia el año 1967 cuando empecé a preparar, con la excelente colaboración de mi buen amigo el poeta palestino Mahmud Sobh, llegado a Madrid desde Damasco para ampliar estudios y doctorarse, una extensa antología de la novísima poesía palestina llamada «de resistencia». Acababa de aparecer el revelador libro de Gassán Kanafani, en lengua árabe, sobre el tema, y algún que otro trabajo sobre la materia de otros autores de la misma área lingüística. Ultimado nuestro original, emprendimos la ingrata tarea de buscar quien lo editara. El tema, como digo, constituía una novedad absoluta en el panorama literario occidental, y no solo en el español. Nuestra antología era el primer libro en lengua europea sobre la materia. Solo quiero añadir un dato: nos «perdieron» en varias editoriales —alguna de ellas conocida como de tendencia y vocación «progresistas»— el ejemplar que habíamos dejado. En conclusión: pudo publicarse, el año 1969, merced a la ayuda que nos prestó una institución creada por entonces, y mantenida por un mecenas de origen tunecino, que se llamaba Casa Hispano-Árabe. Tales cosas seguían pasando en este país tan «arabófilo»…

* * * * * * * *

Si he empezado como lo he hecho no ha sido solamente porque los hechos que he expuesto ejemplifican a la perfección el fenómeno que denunciaba: la deliberada decapitación —de «cortar la cabeza»— y el implacable desarraigo —de «arrancar de raíz»— que la cuestión palestina en concreto, y cualquier cosa que tuviera que ver con Palestina en general, han sufrido durante mucho, muchísimo tiempo. Intencionadamente, a propósito, la cuestión palestina carecía de orígenes, de antecedentes, de comienzos, o estos se tenían por tan nimios e insignificantes que se podía prescindir de ellos, porque parecían superfluos, no aclaraban ni contribuían a explicar lo que había ocurrido después. La historia de la cuestión palestina está llena de ultrajes a la verdad y de crímenes contra la memoria. Es decir, está llena —«plagada»— de delitos contra la humanidad.
He empezado como lo he hecho porque ello me permite subrayar y destacar uno de los valores principales del volumen que prologo, resaltar como realmente se merece una de sus características más sobresalientes. En tal sentido, este libro se enfrenta radicalmente, y con gallardía, contención y ecuanimidad, a tanta historiografía intencionadamente desvirtuadora y en gran parte falaz o sencillamente ignorante, que se ha ido acumulando sobre la materia. Este libro se centra precisamente en rescatar y poner de relieve muchos de los comienzos, de los orígenes, de los antecedentes de la cuestión palestina.
Su contenido corresponde al largo «tiempo anterior», al decisivo, al que suele mantenerse escondido e ignorado, como proscrito y desterrado; sí, justamente eso, «desterrado», porque se les quitó la tierra. Es todo el largo periodo transcurrido entre las últimas décadas del siglo xix y la mitad del siglo xx. Constituye la insólita y cruel paradoja del tiempo que no hubiera transcurrido, en conclusión, del «no-tiempo». ¿Hay algo más cruel e inhumano que negar el tiempo? Me permito aconsejarle y encarecerle a toda persona que lea este libro —o que lo contemple, porque es un escrito que también «entra por los ojos»— que, al leer y contemplar su contenido, esté siempre acompañado de esa idea subyacente fundamental: está recuperando un tiempo, un pasado que se quiso que no hubiera transcurrido, que no hubiera tenido lugar. Ello le proporcionará la explicación principal, y durante mucho tiempo escondida, de la dramática cuestión palestina, de la trágica e irredenta todavía historia contemporánea de este pueblo.
Este libro es esencialmente un extenso y muy cuantioso conjunto de imágenes, un excepcional álbum de fotos, cargado de un profundísimo y original —de «origen»— significado. Al ser una colección de imágenes, es también el testimonio, tan silencioso como evidente, de un imaginario. El lector puede comportarse como el espectador de un excepcional documental cinematográfico, de una sucesión de imágenes, de encuadres, de momentos, de situaciones, que le resultan tan atractivas como casi totalmente desconocidas, tan nuevas para él como inesperadas y sorprendentes. Precisamente por eso son, ante todo, reveladoras, es decir, le descubren algo que desconocía casi por completo, se lo «revelan».
Suele repetirse que una imagen vale más que mil palabras, una de tantas frases felices que explican mucho y proporcionan vías de conocimiento, pero que también, entendidas y aplicadas con abuso, desvirtúan parcialmente los hechos; es certera, sí, pero puede resultar asimismo exagerada y encubridora. Imágenes y palabras valen, por sí mismas, lo que valen, y no tienen por qué funcionar como recíprocamente excluyentes. Por consiguiente, si van juntas, y conjuntadas, mejor.
Una imagen es siempre, por sí misma, un objeto valioso, pero su valor aumenta si la contemplación no se reduce estrictamente al ejercicio físico de la mirada, es decir, cuando la actividad del «ver físico» se acompaña también con otros dos: el «ver mental» y el «ver sensitivo». Con esta triple mirada, con esta triple vía de penetración, el objeto contemplado adquiere toda su plenitud, su supremo valor y su significado entero. Me permito rogar, desde estas líneas, que a esta magnífica colección de fotos, de imágenes, se le dedique esa forma de visión, triple y una al tiempo: que ojos, mente y sentimiento se centren y se unifiquen en la mirada; que la mirada sea integral.
Tal ejercicio de penetración triple y trenzada nos llevará a evocar, por ejemplo, entre otras muchas cosas, que estos seres humanos que nos contemplan fijamente —más fijamente aún que nosotros a ellos— habitaban un país no extenso —poco más de 20000 km2— en donde vivían —sí, «vivían», en toda la acepción del concepto— alrededor de un millón de habitantes. No menciono estas cifras aproximadas con intención cuantitativa y comparatista, sino justamente con el propósito contrario: cualitativo y fundamental. Y nos preguntamos: ¿cómo esa población, más bien limitada en número y en espacio, resultaba tan sorprendentemente variada, diversa, rica y plural en sus manifestaciones, en sus comportamientos, en sus hábitos de vida, en su vestuario, en sus costumbres, en sus múltiples maneras de existir, de sufrir y de gozar? ¿Cómo Palestina podía ser, al tiempo, tan singular y tan plural, tan propia y tan diversa, tan genuina, con tantas genuinidades diferentes? ¿Había necesidad de romper todo esto, de cambiarlo, de destruirlo, para después reconstruirlo, una vez deformado, transformado, expulsado, sustituido? ¿No merecían estas gentes seguir viviendo —eso sí, «viviendo»— como estas imágenes demuestran que vivían? Esta es quizá la pregunta principal, la más dura e incisiva, que nos hacen esos ojos que nos miran fijamente, que no dejan de mirarnos, que seguirán mirándonos hasta cuando hayamos pasado todas las páginas de este libro.
La gran colección de fotos aquí reunida se realza con la inclusión de unos textos escritos por tres excelentes conocedores de la cuestión palestina, y que se distinguen además por su rigor intelectual y por su alta condición moral. Resultan además textos complementarios entre sí, pues cada uno de sus autores plantea y analiza el tema desde su propia experiencia personal y competencia profesional. Representan asimismo tres modalidades externamente diferenciadas —pero indisoluble y entrañablemente ligadas también— de vivir y sentir la palestinidad: Bichara Khader es un palestino «de fuera», en el exilio exterior, Johnny Mansour es un palestino «de dentro», y por ello en el exilio interior, y Teresa Aranguren es una española profundamente palestinizada en vida y obra. Con ella y con Bichara mantengo desde hace muchos años no solo una inquebrantable amistad, sino también una vinculación no menos larga e inquebrantable con Palestina y sus gentes. Para mí, redactar estas páginas me proporciona una nueva oportunidad de confirmarles mi amistad, mi solidaridad y mi admiración. Me ha permitido también descubrir la sensibilidad y la experiencia profesional de Sandra Barrilaro, que han sido fundamentales en la selección del material fotográfico.
* * * * * * * *
Con frecuencia, cuando escribo o hablo de Palestina, menciono lo que afirmó, hace ya unos cuantos años, uno de los más representativos escritores palestinos contemporáneos, Rashad Abu-Sháwir: «La cuestión palestina es más que un problema de fronteras (hudud), un problema de existencia (wuyud)». Ahí está la clave: no se trata de que el pueblo palestino existe, sino que existió, y que seguirá existiendo. Y esa existencia no exige solo una morada, un país, sino que exige también una patria, un Estado así llamado: Palestina. El sucio juego político no puede doblegar la limpia realidad de la existencia, ni puede seguir olvidándola, marginándola, escondiéndola. La existencia no es una máscara ni puede ser enmascarada. Negar la existencia es negar la vida: es decir, una especie de crimen. Que empezó a perpetrarse hace ya bastante más de un siglo, y sigue perpetrándose —de otras maneras, con otros disfraces— todavía. Un crimen que continúa sin juzgar y sin condena. Esto es lo que recuerdan y afirman estas fotos.

Pedro Martínez Montávez
Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Madrid

 

Teresa Aranguren y Santiago González Vallejo han publicado, la primera en infolibre y el segundo en el blog del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, artículos sobre su vertiente humana: "Pedro Martínez Montávez, el valor de un maestro" y "Pedro Martínez Montávez, un amigo de cultivar conocimiento y solidaridad"

 


Plaza Pública: "Las cocinas de Gaza" por Teresa Aranguren

 

 

Plaza Pública

Las cocinas de Gaza

Teresa Aranguren

4 de enero de 2022

 

 

Este no es un libro de cocina sino de cocinas, esos espacios íntimos y familiares donde, entre cazos, guisos  y cuentos mil veces contados, ocurre la vida. Este libro habla del gusto de vivir pese a todo y frente a todo. Habla de las gentes de Gaza.

 

“Quizás sean los carteles de colores brillantes que cuelgan de la pared o el patio primorosamente rastrillado y repleto de todo tipo de hierbas aromáticas. Quizá las caras impacientes de las seis niñas que salen a saludarnos y suben corriendo las escaleras con sus largas trenzas negras y brillantes. Sea cual sea la razón, salta a la vista que la casa de Um Hana en Beit Lahia es un lugar alegre”.

 

Extraña descripción de un lugar que los informes de Naciones Unidas han calificado de “inhabitable”. En el excelente prólogo de este libro, Raquel Martí, directora de UNRWA-España (Agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos) ofrece los datos de la catástrofe que el bloqueo israelí impone sobre la población de Gaza: cortes de electricidad diarios de más de ocho horas de duración, el 96% de las aguas del acuífero están  contaminadas, el agua potable tiene que ser traída en camiones y su precio resulta inasequible para la mayoría de la gente, el paro alcanza al 48% de la población y en el caso de los jóvenes al 65%, los hospitales padecen una constante falta de material sanitario y se sostienen al borde del colapso,  gran parte de las infraestructuras, desde las depuradoras de agua y el sistema de alcantarillado hasta viviendas, edificios administrativos, cultivos y granjas han sido destruidas por las bombas.

 

Sí, Gaza es un territorio inhabitable o, más exactamente, sería un territorio inhabitable si no fuera porque su gente, sobre todo sus mujeres, se empeñan en hacerlo habitable.

 

No se trata de dulcificar lo insoportable ni de ocultar el sufrimiento cotidiano de la vida en Gaza, este libro no habla de héroes con superpoderes sino de seres humanos que resisten la adversidad, se apoyan mutuamente y cocinan entre risas y cotilleos como se hacía en las cocinas de la aldea de la que fueron expulsados y cuyo nombre ya no figura en los mapas. Las mujeres de Gaza cocinan para preservar la vida. Y la memoria.

 

Um Ibrahim nació en la localidad de Beit Tima al sur de Yafa, a sus más de 90 años mantiene vivos sus recuerdos de infancia y juventud y “le brillan los ojos cuando describe con detalle las verduras silvestres y las hermosas calabazas de su pueblo natal”. También recuerda con precisión lo que ocurrió en el otoño de 1948 cuando, tras buscar refugio en una aldea cercana porque las milicias sionistas llegaban a su pueblo, su familia decidió regresar días después a Beit Tima para recoger la cosecha de grano que tenían almacenada en la casa, “encontramos a muchos de nuestros vecinos muertos, con disparos en la frente y miembros amputados…”.  Um Ibrahim huyó con su familia y sus vecinos a Gaza. Vive en el campo de refugiados de Deir Al Belah. Nunca ha vuelto a ver su pueblo ni los paisajes de su infancia, pero conserva el legado de sabores y olores de aquella Palestina que fue y pervive en las recetas que aprendió de niña en Beit Tima. La que Um Ibrahim nos ofrece en este libro es la de “Bamia ua adas”, un guiso de lentejas y verdura típico no solo de esta región sino de toda Palestina.

 

Laila Al Haddad y Maggie Schmitt recorrieron las cocinas de Gaza en busca de recetas tradicionales, pero sobre todo de relatos, retazos de vida que las mujeres van desgranando en su charla mientras majan en el mortero un poco de comino, sésamo, albahaca y aceite o desgranan los rubíes de una granada. La mayoría de las personas que aparecen en este libro son mujeres, pero  también hay algún hombre, como Abdel Munin, que gestiona una pequeña finca de cultivo ecológico en Beit Hanun o Mohamed Ahmed, que antes del bloqueo solía exportar fruta a Europa y ahora, con sus árboles arrancados porque sus tierras quedaban cerca de la frontera, depende de la ayuda alimentaria de UNRWA. En Gaza la alimentación es tarea de mujeres cuando se realiza en casa, si es negocio es cosa sobre todo de hombres. Pero esto no ocurre solo en Gaza.

 

Uno de los grandes atractivos de este libro son las excelentes fotografías que acompañan cada una de las recetas, cada una de las historias, imágenes de los platos cocinados y de los rostros de quienes los muestran. Y es conmovedora la alegría de vivir que desprenden esos rostros.

 

Las cocinas de Gaza, editado con el esmero con el que Ediciones de Oriente y el Mediterráneo realiza siempre su trabajo, es un libro bellísimo. Una manera original e inteligente de mostrar el drama y la fortaleza de las gentes de Gaza.

 

Teresa Aranguren es periodista y escritora.

Artículo completo en infolibre

 


POLÍTICA EXTERIOR Y DERECHOS HUMANOS

Este blog lo dedicamos, fundamentalmente, a hablar sobre nuestro libros, autores y traductores, y muy raramente haremos uso de él para tratar otros temas, pero tampoco lo excluimos. Viene esta reflexión a cuento de un reciente tweet del nuevo ministro de Asuntos Exteriores español (@jmalbares "Trabajo por l@s español@s en Europa y el mundo") en el que se vanagloria: "Llamo a consultas a nuestra embajadora ante los ataques a España y por la violación sistemática de derechos fundamentales del pueblo de Nicaragua". Nos hemos preguntado si esa contundencia y esa preocupación por los derechos humanos se ejerce solo en el caso de las antiguas colonias españolas y si no debería ejercerse también en el caso de la cooperante española Juana Ruiz, detenida desde hace ya cuatro meses por tropas israelíes en los territorios ocupados de Palestina, en el distrito de Belén, en condiciones que constituyen una afrenta a los derechos humanos y a los principios jurídicos más elementales.

 

Fotografía publicada en El País / EFE mientras Juana es conducida a declarar esposada de pies y manos.

 

Reproducimos a continuación el artículo de Teresa Aranguren publicado en InfoLibre en el que denuncia el secuestro de la cooperante española.

La detención de Juana

Teresa Aranguren @TereAranguren Publicada el 09/08/2021 a las 14:07

Si no hay un nuevo aplazamiento, que ya van tres, Juana Ruiz irá a juicio este 10 de agosto. Ante un tribunal militar israelí. Al igual que a toda la población palestina de los territorios ocupados, a Juana se le aplica la legislación militar, no así a los colonos para los que rige la justicia ordinaria. Es una de las manifestaciones del régimen de apartheid que Israel ha impuesto en territorio palestino. Y conviene recordar que las colonias, todas, son una violación flagrante de la legislación internacional y, según los términos de la Convención de Ginebra, al ser acciones que buscan “trasformar la demografía” del territorio ocupado en beneficio de la potencia ocupante, pueden ser consideradas “crímenes de guerra”. Pero esa es otra historia o quizá no.

 

A Juana la detuvieron bajo una figura supuestamente legal: “Detención con propósito de interrogatorio” por la que se puede arrestar a una persona sin comunicarle los cargos de los que se le acusa durante un periodo máximo de 75 días, lo cual es ya una aberración jurídica aunque no tan escandalosa como la fórmula de la detención administrativa que Israel aplica a la población palestina bajo ocupación militar y que supone una detención sin cargos prorrogable de seis en seis meses, indefinidamente. Hay casos en que esta prórroga ha durado años.

 

De cualquier modo, de lo que se trata es de dar envoltura legal a lo que es un atropello de los derechos humanos y una presunta justificación jurídica a las prácticas atroces de la ocupación. Hay todo un entramado legislativo diseñado para justificar lo injustificable, desde la tortura hasta el robo de la tierra. Por poner un ejemplo recordaré la llamada “ley de la propiedad de los dueños ausentes” dictada al poco de la creación de Israel que permitió al nuevo Estado quedarse con las propiedades de todo palestino que estuviera fuera de su vivienda en la fecha en la que se proclamó el Estado, 15 de mayo de 1948. Esto afectó a los bienes de todos aquellos que habían sido expulsados de sus hogares en las operaciones de “vaciado de población palestina” llevadas a cabo por milicias sionistas, luego ejército israelí, en los meses previos y posteriores a la creación del Estado de Israel y a quienes, sin salir de Palestina, huyeron de las zonas de combate hacia lugares más seguros en casas de parientes o en una segunda residencia en el campo. Desde humildes labranzas a grandes mansiones, todo pasó a manos del recién creado Israel. Sus dueños nunca han podido recuperarlas. La ley de la propiedad de los dueños ausentes nunca ha sido derogada. Una ley para cubrir la limpieza étnica y el robo de la tierra.

 

De entonces hasta ahora los métodos quizás se han refinado, pero el objetivo sustancialmente sigue siendo el mismo: eliminar o cuando menos reducir al mínimo la presencia palestina, la del pasado y la del presente, la que existió y la que existe y resiste en tierra palestina.

 

La detención de Juana tuvo lugar en la madrugada del 13 de abril. 20 soldados israelíes armados hasta los dientes irrumpieron en su casa en Beit Sahur en el distrito de Belén y se la llevaron. Ni siquiera tuvo tiempo de recoger sus gafas. Durante tres semanas estuvo detenida sin cargos y sin que nadie de su familia pudiera visitarla. Su marido, Elías Rismawi, médico palestino de Belén, se presentó cada día a las puertas de todas las prisiones en las que estuvo detenida sin saber aún de qué se le acusaba.

 

Finalmente, ya en mayo, se formalizaron los cargos: tener vínculos con una organización ilegal y desvío de fondos para financiar dicha organización. Se trata del Frente Popular para la liberación de Palestina (FPLP), un partido político de raíz marxista fundado por el médico cristiano George Habash en los años 60, cuando la lucha armada para recuperar la tierra de la que habían sido expulsados formaba parte sustancial de la estrategia de las organizaciones palestinas. El Frente, así se le conoce popularmente, es, junto a FATAH, la formación política más antigua de la resistencia palestina y tuvo entre sus filas figuras tan relevantes como el gran escritor Gassan Kanafani asesinado por el Mossad en Beirut en 1972. En la actualidad, el FPLP que, al igual que el resto de partidos políticos palestinos, ha ido evolucionando con el tiempo, es una formación de izquierdas con representación parlamentaria más bien escasa pero con un notable prestigio social. El hecho de que, a instancias de Israel, Estados Unidos y la Unión Europea hayan incluido al FPLP en su listado de organizaciones terroristas, lo ha convertido en excusa perfecta para criminalizar toda actividad social, humanitaria, asistencial o política de carácter progresista.

 

Israel siempre ha preferido a las organizaciones islamistas frente a las formaciones tradicionales del movimiento nacional palestino de carácter laico y modernizador; esgrimir la amenaza islámica es un método muy eficaz para acallar críticas, queda mejor decir que se está en guerra contra Hamás que contra una población indefensa y atrapada, mientras una lluvia de bombas cae sobre Gaza. Además los términos político-religiosos están en sintonía con la ideología que sustenta el Estado que se proclama “Estado judío” y cuyas leyes establecen una clara diferencia entre ciudadanos judíos y no judíos porque solo los primeros pueden ser considerados miembros de “la nación judía”.

 

No son las mezquitas lo que inquieta a las autoridades israelíes, sino las asociaciones de mujeres, los centros culturales, las fundaciones que fomentan la investigación, las bibliotecas, los grupos de teatro, los círculos de escritores, los sindicatos de campesinos y pescadores, las agrupaciones de abogados y juristas, las asociaciones de periodistas, las ONG que trabajan en proyectos educativos o sanitarios…En los últimos meses varias organizaciones de carácter humanitario y social han sido intervenidas por el ejército israelí en Cisjordania, entre ellas la Asociación de mujeres de Ramala, la ONG ADAMER que atiende a los presos palestinos en cárceles israelíes, la Unión de Comités de Trabajo Agrícola, el Centro para la Investigación y el Desarrollo de Bisan, la DCI una ONG en Defensa de la Infancia y los Comités de Trabajadores de la Salud (HWC ) donde desde hace décadas trabaja Juana Ruiz. En plena pandemia y en pleno proceso de vacunación, las 14 clínicas que HWC regentaba y que estaban llevando a cabo ese trabajo en Cisjordania han sido cerradas por el ejército israelí. Todo aquello que promueve el desarrollo y la cohesión de la sociedad palestina termina resultando sospechoso para las autoridades israelíes. La estrategia es acabar con todo aquello que permite a la población palestina resistir la atrocidad cotidiana de la ocupación, quebrar las redes de solidaridad interna que, pese a todo y frente a todo, hacen que la sociedad palestina no se hunda en la desesperanza. Y también, minar los vínculos de cooperación entre la sociedad palestina y Europa, ya que los fondos supuestamente desviados por la organización HWC y los de la mayoría de ONG palestinas provienen básicamente de la UE.

 

A este respecto y en respuesta a una pregunta de la europarlamentaria Soraya Rodríguez, el representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, ha afirmado que “no ha encontrado pruebas fundamentadas de uso indebido o desviación de fondos en Palestina”. La respuesta de Borrell, pronunciada apenas tres días antes de la fecha fijada para el juicio, parece echar por tierra las acusaciones israelíes o cuando menos indica que la UE no se las traga. Lo cual es reconfortante en tanto que europeos pero escasamente eficaz a la hora de cambiar la estrategia de la ocupación israelí.

 

Juana Ruiz es ciudadana española y por tanto europea y es de suponer que tanto el Gobierno de España como las instituciones de la UE están realizando gestiones que el lenguaje diplomático suele calificar de discretas, por no decir secretas, ante el Gobierno israelí. No dudo de la buena fe de quienes llevan a cabo esas hipotéticas y discretas gestiones, pero eso no basta. Esta no es una cuestión de soberanía y respeto a las leyes de otro país porque las leyes que Israel aplica en los territorios palestinos ocupados, las que está aplicando en el caso de Juana Ruiz, no son respetables, son leyes coloniales, leyes que avalan el apartheid, el castigo colectivo y en muchos casos el crimen de guerra. Esta es una cuestión de derechos humanos y frente a eso no cabe la discreción ni el silencio.

 

Juana Ruiz está a punto de cumplir 63 años y, desde hace más de 30, vive con su familia en Beit Sahur, en el distrito de Belén, en la Cisjordania ocupada; esta española de Palestina o palestina de España es una persona muy querida por sus vecinos y por todos aquellos, sean cooperantes, periodistas o simples viajeros, que han pasado por Belén y por su casa. Porque su casa, hospitalidad árabe o hispana o ambas a la vez, siempre está abierta al visitante y al amigo.

 

Esta mujer afable y solidaria lleva encarcelada cuatro meses y va a ser juzgada por un tribunal militar israelí en virtud de una legislación colonial diseñada no para impartir justicia, sino para aplastar todo indicio de resistencia a la ocupación militar de Palestina.

artículo completo en infoLibre