
Viernes y domingos, del escritor libanés Jalid Ziyada, traducido del árabe por Nieves Paradela.
Partiendo de sus recuerdos infantiles —aquellos viernes en que los musulmanes acudían a orar a las mezquitas de la ciudad vieja, y aquellos domingos en que musulmanes y cristianos confundidos iban a divertirse a los cines y parques de la ciudad nueva—, Jalid Ziyada hace un penetrante análisis sociológico de las transformaciones urbanas de la ciudad libanesa de Trípoli desde comienzos de los años cincuenta del pasado siglo.
«Este texto es una pequeña joya consagrada a la búsqueda de un tiempo perdido, el de la ciudad de Trípoli durante las décadas de los años cincuenta y sesenta… verdadera autobiografía, llena de sensibilidad y finura, de la memoria de una ciudad y de una generación de intelectuales suníes libaneses…» (Henry Laurens, Le Monde diplomatique, octubre 1996).
«Jalid Ziyada proporciona las instrucciones de uso de una ciudad. La narra en once capítulos, breves como unas instantáneas, cuenta los sonidos, los colores y los sabores de su ciudad…» (J.M., Qantara, nº 20, julio-agosto 1996).

Estimado señor Kawabata, del escritor libanés Rashid Daíf, traducido del árabe por Salvador Peña.
Bajo la forma de una carta al premio Nobel japonés, el autor rememora sus años de juventud en medio de las convulsiones que desgarraron Oriente medio.
«…no es una memoria más al uso, sino una trabada reflexión sobre los tres lustros de la guerra civil libanesa en la que se registran algunos de los más graves problemas de su sociedad —civil y política—…» (José Abu-Tarbush).
«La guerra libanesa (1975-1990) provocó un significativo cambio de rumbo en la literatura de ese pequeño y convulso país del Mediterráneo oriental… Por ejemplo, en Rashid Daíf…, uno de los más destacados y mejores novelistas, de quien ahora aparece traducida al español, y de modo excelente, su sexta novela, Estimado señor Kawabata, publicada en su versión original en 1995.
En esta, al igual que en todas las anteriores, la guerra desempeña un papel fundamental como marco y motor de la acción narrativa, aunque como el mismo Daíf se ocupó de señalar hace tiempo, no es la suya una literatura de guerra simplemente, sino una literatura sobre el ser humano, y ‘la guerra no es más que una forma de comportamiento’.
La novedad de este Estimado señor Kawabata es que ahora ese ser humano es precisamente él, el autor, quien desde su durísima experiencia de la guerra… reconstruye el itinerario esencial de su biografía dándole la forma de una larga carta dirigida al escritor japonés Yasunari Kawabata» (Nieves Paradela en Revista de Libros, junio de 1999).

