Éstos son dos libros distintos, pero complementarios, con alguna inevitable superposición, pero que se pueden leer continuando o precediendo el uno al otro, sobre nuestro gran vecino del sur, medio ignorado, maltratado a veces, y siempre poco reconocido por lo mucho que tiene de ibérico y peninsular o lo que España tiene de magrebí y norteafricana. Las dos obras, compiladas -véase la referencia de cada una- por Miguel Hernando de Larramendi, Bernabé López García y Aurelia Mañé, componen la mejor puesta al día, particularmente a través de la bibliografía, de lo que Marruecos significa para España y en alguna menor medida, España para Marruecos.
Como, hasta algo dolorosamente, señala uno de los autores incluido en La Política exterior española hacia el Magreb, España es para Marruecos el espejo de lo que hoy podría ser un país moderno, que hace sólo 50 años no se hallaba mucho más desarrollado que la monarquía cherifiana, a la vez que en la compilación de Historia y memoria de las relaciones hispanomarroquíes aparece como la imagen de una gloria pretérita, la de un Al Andalus pensado y colonizado por el elemento árabe-beréber de África del Norte. Así, las relaciones entre los dos países llevan siglos pasando como por una puerta giratoria de mitos recíprocos, que adormecen o desarticulan un presente que debería ser de mucha mayor colaboración.
Larramendi y López García, especialmente, son dos de los estudiosos a quienes más debemos el despertar de tanto ensimismamiento. El segundo es quien rompió decisivamente con la tradición de estudiar únicamente en vía y clave andalusí la historia de nuestro vecino, y Larramendi, el primer doctorado en la materia, lo que tan sólo ocurrió en un muy próximo 1994. Observemos, con todo, en este panorama de general satisfacción por las dos obras que en uno de los articulos incluidos en la última compilación mencionada se hace el peculiar descubrimiento de que a la prensa española lo que le interesa de Marruecos es lo que entendemos por asunto noticioso. Pero durante muchos años habrá que acudir a esta doble, pero independiente, entrega, para aprovisionarse de conocimiento y opinión sobre asunto tan candente, y hoy aún más con el advenimiento del fenómeno de las pateras, tan necesitados como estamos de saber de ese Marruecos tan próximo y alejado al mismo tiempo.

M. Á. BASTENIER El País-Babelia (29/08/2009)