Edmond Amran EI Maleh

Traducida del francés por Malika Embarek López.

«El relato de Nessim, nieto de judíos oriundos de Palestina en la época del Imperio Otomano, oscila entre el remoto pasado familiar en Beirut y el Cairo con las noticias de la matanza perpetrada por las Falanges Libanesas encuadradas por Sharon. La evocación de unos tiempos borrados, de la casa familiar abandonada y vacía, del cementerio marítimo de una comunidad extinta acompaña su recorrido solitario del espacio en el que transcurrió su niñez (…) La visita de Nessim a la tierra de sus ancestros palestinos, en plena guerra de Líbano y tras el horror de Sabra y Chatila, le hará apurar hasta la hez la copa de la amargura: la cruel reiteración de la historia. Los recuerdos se yuxtaponen, los espacios se mezclan, su discurso febril es el de un exiliado por partida doble, de alguien privado de la dimensión milenaria que daba sentido a su vida. De ahí el epígrafe de uno de los capítulos del libro que da su título a la novela: “Si es cierto que mil años pueden transcurrir como un día, nada impide que un día transcurra como mil años”».

Del «Preliminar» de Juan Goytisolo.

17,00

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«Tras producirse el éxodo de los judíos marroquíes, orquestado en 1967, yo no tenía un proyecto político previo que mi escritura se encargara de ilustrar. Pero cuando la revista Les Temps Modernes publicó un número sobre los judíos marroquíes, y leí lo que mantenían algunos autores, como Albert Memmi, sobre los judíos sefardíes en el mundo árabe y las amalgamas que hacían, mi reacción fue escribir para rebelarme contra la manipulación de la historia y la visión ideológica engañosa que desarrollaban. A partir de eso, sentí la necesidad de defender cierta libertad de ser judío en armonía con el arraigo en mi país. Comencé escribiendo artículos abiertamente políticos en la Revista de Estudios Palestinos. Luego, llegó la conmoción de la invasión del Líbano en 1982. En caliente, el deseo y la voluntad de romper el discurso ideológico y político desencadenó lo que llamo un procedimiento de escritura-memoria, a través del cual unas imágenes arcaicas, básicas, evocan tanto un precioso cofre de tuya sostenido por un judío marroquí como a un niño quemado por el napalm en Líbano. Por ello me acusan de desear la destrucción de Israel. Incluso, una editora me dijo: «¿Por qué le lastra a usted tanto el problema palestino?». Al ver que mi texto [Mil años, un día] no dejaba de tener interés, añadió: «bien podría usted haber escrito una simple historia de un joven judío marroquí».

Entrevista a Edmond A. El Maleh en TelQuel, 20/07/2004

Información adicional
Autor

ISBN

9788496327849

Páginas

240

Traductor

Malika Embarek López

Letras

35

Año de edición

2011

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