Contemplar el abismo debajo de mí

El poeta Mosab Abu Toha, una de las voces más importantes de la literatura palestina de su generación, conversa con la escritora Fatima Bhutto en torno a la vida en Gaza y el papel de los poetas en tiempos de injusticia y violencia.
El autor de Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2022) conversa con la escritora paquistaní Fatima Bhutto en torno al sentido que puede tener la poesía en medio del horror.CCCB Barcelona 28 noviembre 2024 18.30 -20.00
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Mosab Abu Toha convierte en poemas el padecimiento palestino «para abrir mentes y oídos»
Mosab Abu Toha convierte en poemas el padecimiento palestino «para abrir mentes y oídos»

Rosa Díaz
Madrid, 27 nov (EFE).- El mundo «ha abandonado a los palestinos», según el escritor gazatí Mosab Abu Toha, pero él no ceja en su empeño de relatar su sufrimiento porque «la única manera de detener este genocidio es penetrar en los corazones de piedra de los gobernantes» y hacerles entender que quienes están muriendo «son seres humanos».
El autor de Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído, inspirado en el drama de los gazatíes entre 2001 y 2021, acaba de escribir otro libro, ‘Forest of noise’, que captura la vida y la muerte de sus compatriotas en el último año y con el que espera ayudar a «romper el silencio».
Según afirmó el escritor en una entrevista con EFE en Madrid, «Israel no solo mata a los palestinos, sino que además quiere que no se hable de ello» y el silencio que está imponiendo «es cada vez peor, porque los palestinos nunca han dejado de gritar».
Mosab Abu Toha, nacido en Gaza en 1992, sabe que en el mundo hay personas que «escuchan a los palestinos, que saben de su sufrimiento y que se manifiestan en las calles» pidiendo el fin de la guerra.
Pero los gobernantes «son cobardes y racistas» y «siguen vendiendo armas a Israel porque no dan valor a la vida de los palestinos».
El silencio de Occidente
El escritor lamenta que el silencio se haya impuesto en muchos países de Occidente donde, según dice, los medios de comunicación no dan voz a los palestinos.
«Me cuesta hablar con los medios de comunicación occidentales porque no quieren que hable de política -señala-, pero yo lo único que hago es hablar de mí, de mi familia, de mis estudiantes, de mi esposa, que el mes pasado perdió a su tío y a su esposa, y a tres de sus hijas, una de ellas asesinada junto con su marido y sus cinco hijos».
«Si a los palestinos no nos dejan habla de nosotros mismos, ¿qué podemos hacer», se pregunta.
Mosab Abu Toha logró salir de Gaza a finales del año pasado después de haber sido encarcelado por el ejercito israelí y liberado gracias al clamor internacional de sus colegas del PEN Club Internacional y el activismo digital de sus lectores.
Ahora vive en Estados Unidos, pero su alma está en Gaza y sigue el día a día de sus compatriotas a través de las redes sociales.
«El genocidio ocurre a la luz del día y cualquiera que quiera verlo puede verlo en redes, pero los gobernantes no quieren», denuncia.
Durante los meses que lleva en Estados Unidos, Mosab Abu Toha ha escrito un segundo libro que «se parece al anterior, porque habla de los mismos asesinos, del mismo país, del mismo paisajes, pero en el que hay todavía más cadáveres, más escombros y más gritos».
Cuando alguien escribe un poemario como ‘Things you may find hidden in my ear’, en el que hay tanta guerra y destrucción, desea no tener que volver a hacerlo», pero se ha visto obligado por la guerra de Gaza y acaba de publicar en inglés ‘Forest of noise’.
Los gazatíes están perdiendo la esperanza
Reconoce que es difícil que su pueblo mantengan la esperanza después de «catorce meses muriendo» y sabe que «hay muchas personas que ya la han perdido y solo desean morir» porque «¿de qué les sirve salvarse de un bombardeo si poco después llega otro?».
A él mismo le cuesta seguir esperanzado, aunque de vez en cuando recibe alguna buena noticia, como la orden de arresto de la Corte Penal Internacional contra Netanyahu, que en su opinión «llega tarde» pero «demuestra que Israel es un estado criminal» en el que gobiernan «personas peligrosas que ven a los palestinos como animales».
A pesar de que el drama palestino no parece tener fin, Mosab Abu Toha sigue escribiendo en verso las historias de sus compatriotas porque «la poesía no salva vidas ni cura heridas, pero puede abrir los ojos, la mente y los oídos de quien la escucha».
Los muertos en Palestina «no son números, son personas con historias individuales que no quiero que se pierdan». EFE
Mosab Abu Toha presenta en Casa Árabe de Madrid "Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído. Poemas desde Gaza"

"Raza contrarreloj. La política de una Norteamérica en vías de oscurecerse", con Mireia Sentís, Ngoy Ramadhani Ngoma y Lucas Martí Domken

La vida pública de Trump se caracterizó por cuatro décadas de conducta racista, hecho a menudo velado por el oropel y el sensacionalismo de su estilo de vida ...
En 1989, Trump lanzó su ofensiva racista más sonada a raíz de la violación de una mujer blanca de veintiocho años que había salido a correr por el Central Park de
Nueva York. En lugar de respetar el proceso judicial, así como el derecho de los acusados a un juicio justo, avivó el miedo blanco emprendiendo una agria campaña mediática. Durante una rueda de prensa, dijo: “Se lo garantizo, odio a quienes secuestraron y violaron
brutalmente a esa chica. No es solo rabia, es odio. Y quiero que también la sociedad los odie”. Erigiéndose en defensor de la virtud de la mujer blanca, Trump manipuló la opinión pública gracias a su dinero, raza y categoría social; encabezó el ataque contra cinco chicos negros y mestizos, sin recursos ni influencias, y llegó a pagar anuncios a toda página en los periódicos neoyorquinos para pedir al Gobierno el “restablecimiento de la pena de muerte”. Acusados sin fundamento, los cinco jóvenes, cuatro afroamericanos y un latino, estaban sentenciados desde el principio; todos fueron condenados y encarcelados a pesar de las contradictorias y forzadas confesiones, así como la falta de evidencias físicas de su presencia en la escena del crimen, o la ausencia de un solo testigo —incluida la víctima— capaz de identificar entre los sospechosos al autor del terrible crimen. Pero incluso después de que, gracias a las pruebas de ADN, se probara la inocencia de Antron McCray, Kevin Richardson, Yusef Salaam, Korey Wise y Raymond Santana ... Trump siguió linchando a sus víctimas negras y mestizas, atribuyéndoles la culpa de un crimen que no habían cometido. Nunca se disculpó por dirigir una ignominiosa cruzada contra ellos...
(del capítulo "El nacionalismo blanco de Donald Trump")

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"El racismo en Estados Unidos, una enfermedad crónica", por Juan José Tamayo
El racismo en Estados Unidos, una enfermedad crónica
infoLibre Juan José Tamayo 28 de octubre de 2024

En vísperas de las elecciones en Estados Unidos estoy leyendo Raza contrarreloj. La política de una Norteamérica en vías de oscurecerse, que acaba de publicar Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Su autor es el escritor Keith Boykin, comentarista político para el canal de noticias de CNN, que ha trabajado en varias campañas editoriales y ha recibido el premio Lambda, otorgado a obras sobre la temática LGTB+. En él ofrece su visión de la cuestión racial en Estados Unidos desde la vivencia personal de hombre negro y gay a través de la política como asistente de la Administración Clinton, de la docencia en varias universidades nacionales y de su colaboración en los medios de comunicación. Y todo ello bajo la inspiración e influencia de Malcolm X, Martin Luther King jr. y del pastor Jesse Jackson.
Recuerda el título de uno de los libros de Luther King jr, que planteaba la siguiente pregunta: Adónde vamos. ¿Caos o continuidad? y el discurso pronunciado en Atlanta, donde recorrió los logros del movimiento por los derechos civiles, habló de las tareas pendientes e hizo el siguiente diagnóstico de la discriminación racial en Estados Unidos:
“De las cosas buenas de la vida, el negro tiene aproximadamente la mitad que el blanco. De las cosas malas, el doble. Además, la mitad de los negros se alojan en infraviviendas y gana la mitad que los blancos. En cuanto a las experiencias negativas de la vida, el negro tiene doble ración en comparación con el blanco, doble desempleo, doble mortalidad infantil y, en proporción a su población, doble bajas en Vietnam”.
La pregunta y el diagnóstico son tan pertinentes hoy como hace sesenta años, ya que perviven abismales desigualdades raciales entre personas y colectivos blancos y negros. He aquí algunos ejemplos. Las personas negras de a pie sufren las disparidades raciales antes de nacer e incluso después de morir. Las probabilidades de morir antes de un año de vida es el doble en un infante negro que en otro blanco. En las ceremonias de graduación suele haber más estudiantes blancos que negros. Los jóvenes negros que no asisten a clase tienen más probabilidades de terminar en la cárcel que los blancos. Las personas adultas negras tienen menos probabilidades de encontrar trabajo que las blancas. La probabilidad de que los estudiantes negros obtengan una licenciatura es menor que la de los blancos. Las personas licenciadas negras ganan menos que las blancas sin estudios. El desempleo entre la población negra es superior a la blanca. La tasa de encarcelamiento en la población negra en prisiones del Estado es cinco veces superior a la blanca. Las probabilidades de que los fiscales pidan la pena de muerte son mayores cuando el asesinado es blanco que si es negro.
La disparidad se aprecia también en el patrimonio. Según el Boston Globe, en 2017 el patrimonio medio neto de las personas negras de Boston era de 8 dólares –la noticia insistía: “no se trata de un error tipográfico”–, mientras que el de las personas negras ascendía a 247.500 dólares.
El libro analiza cómo se construye el racismo estructural en Estados Unidos, cómo se perpetúa la injusticia racial y cómo ha fracasado todo intento de compaginar y armonizar el binomio igualdad y libertad. El racismo no es una mera enfermedad pasajera, sino crónica. Buena parte de los problemas de Estados Unidos pasa por la cuestión racial. Lo que demuestra el pasado de este país es que el racismo en la política estadounidense va más allá de que gobierne un partido o un dirigente u otro, afirma Boykin, y no va a resolverlo una Administración, ya que tanto el Partido Republicano como el Democrático han defraudado a la comunidad negra, y lo seguirán haciendo gobierne Donald Trump o Kamala Harris.
Tampoco va a resolverse con panaceas ni con fórmulas mágicas. La respuesta está en la afirmación, realmente profética, del escritor y activista de los derechos civiles estadounidense James Balwin en 1955: “El mundo ya no es blanco, ni volverá a serlo”. Por eso, un Estados Unidos en proceso de diversificación y transformación debe poner fin al supremacismo blanco. Para ello es necesario que la Norteamérica blanca expíe el legado del racismo y de la esclavitud, todavía vigente y actuante hoy, y que la Norteamérica negra exija que los partidos políticos dominantes respondan a las necesidades de la comunidad negra. Tras su análisis Boykin concluye: “Norteamérica debería mostrarse agradecida por el hecho de que los afroamericanos aspiren a la igualdad, no a la venganza”.
Muy poca gente sabe que uno de los candidatos a las elecciones estadounidenses es Cornel West, filósofo, teólogo de la liberación, prestigioso intelectual negro, activista de los derechos humanos, profesor de Filosofía y Estudios Afrodescendientes en el Union Theological Seminary y participante en el Coloquio “El poder de la religión en la esfera pública” junto con Judith Butler, Jürgen Habermas y Charles Taylor. El desconocimiento no se debe a que haya renunciado a hacer campaña electoral –todo lo contrario, la está haciendo y de manera muy activa y concientizadora contra el racismo estadounidense–, sino por la invisibilidad a la que le someten los medios de comunicación. Recientemente ha escrito dos libros: Partir pan. Vida intelectual negra insurgente, en diálogo con la intelectual feminista bell hooks, y Fuego profético negro, en diálogo con la investigadora alemana Christa Buschendorf. Ambas están publicadas por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Su objetivo al presentarse a las elecciones es resucitar y mantener vivo el fuego profético, moral y revolucionario negro, que es, a juicio de Christa Buschendorf, “la levadura en la hogaza democrática norteamericana”. Es el candidato que podría contribuir a resolver la cuestión racial. Por eso no será el ganador.
Juan José Tamayo es teólogo de la liberación y autor, entre otros ensayos, de Teologías del Sur. El giro descolonizador (Trotta, 2024, 2ª ed.).
artículo completo en infoLibre
Bóvedas de sombra, de Eusebio Lázaro, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid


"El harén político": La mirada lúcida de Fátima Mernissi por Olivia Muñoz-Rojas

El harén político
La mirada lúcida de Fátima Mernissi y su habilidad para transitar con fluidez entre Occidente y el universo musulmán cobran especial sentido en el clima político europeo actual
Olivia Muñoz-Rojas
23 OCT 2024 El País
En un momento en el que numerosos europeos parecen inquietarse por la inmigración y se preguntan, más concretamente, por la compatibilidad entre los valores occidentales y musulmanes, merece la pena volver sobre el legado intelectual de la autora de El harén político. El profeta y las mujeres y Premio Príncipe de Asturias en 2003. La mirada lúcida de Fátima Mernissi (1940-2015), su habilidad para transitar con fluidez entre Occidente y el universo musulmán, su denuncia del patriarcado en uno y otro mundo, cobran especial sentido en el clima político europeo actual. A través de su prolífica obra, Mernissi nos invita a considerar un horizonte común de emancipación a partir de un reconocimiento de las deficiencias culturales de ambos mundos y una reconstitución del pasado.
Mernissi comenzó su formación intelectual en la escuela coránica, se licenció por la Universidad Mohamed V de Rabat y amplió sus estudios en la Sorbona de París. Se doctoró en Sociología en la Universidad de Brandeis en Massachussetts con una tesis pionera sobre el impacto de la modernización en las relaciones de género en el mundo islámico. En 1987, publicó El harén político, que fue inmediatamente prohibido en Marruecos. En él indaga en las circunstancias sociopolíticas que llevaron a la imposición de una rígida interpretación patriarcal, incluso misógina, de las enseñanzas de Mahoma. Su objetivo: desmontar esta interpretación a través de una relectura sociológica de la vida del profeta y las mujeres de su entorno y un minucioso desgrane de los textos islámicos originales y posteriores que narran las acciones y los dichos de Mahoma.
Mernissi argumenta que la voluntad de Mahoma de reconocer y tratar a las mujeres como iguales, tanto de palabra como en los hechos, se vio truncada rápidamente por la realidad social y política de Medina en los años fundacionales del islam. Algunos miembros de la primera comunidad musulmana que Mahoma estableció en la ciudad (los Hipócritas) se oponían a respetarlas como iguales y, además de inventar rumores sobre las esposas del profeta, las importunaban en el espacio público. La intransigencia de sus oponentes propició un clima de guerra civil que, de acuerdo con Mernissi, terminó por convencer a Mahoma de que era necesario que las musulmanas salieran cubiertas a la calle por su seguridad.
Desde entonces, explica la autora, una mayoría de eruditos del islam se ha esforzado por magnificar el papel del hiyab —”que los integristas de hoy reivindican como la esencia misma de la identidad musulmana”— y empequeñecer el papel de Umm Salama y Aisha, esposas de Mahoma, o borrar de la historia a Sakina, su bisnieta, que encarnaron un modelo de mujer emancipada que podría haber sido el referente principal de las mujeres musulmanas.
Mernissi denuncia esta “amnesia” y “deformación de la historia”, que hallamos en otras religiones monoteístas, y nos recuerda, al mismo tiempo, que el islam es en origen una religión eminentemente práctica y favorecedora del diálogo. Mahoma buscaba apaciguar y regular las relaciones entre las tribus árabes. De ahí la importancia de sus dichos y conversaciones, los hadices, que aportaban normas comunes en los aspectos más cotidianos de la vida de las tribus. En el prefacio a la edición en inglés, la autora concluye: “Si los derechos de las mujeres son un problema para algunos hombres musulmanes modernos, no es ni por el Corán, ni por el Profeta, ni por la tradición islámica, sino simplemente porque esos derechos entran en conflicto con los intereses de una élite masculina”.

No es de extrañar que Mernissi recibiera críticas de esta élite, tanto por cuestionar la lectura tradicional de los textos coránicos como por importar acríticamente categorías epistemológicas occidentales presuntamente ajenas a la experiencia islámica. Mernissi consideraba, por su parte, que era lo “suficientemente inteligente como para ser crítica con Occidente y tomar lo que necesito y rechazar lo que es malo para mí”. (Es notorio, por ejemplo, su cuestionamiento del ideal de belleza occidental, el cual, sostenía, excluye la posibilidad de ser guapa e inteligente a la vez y niega cualquier atractivo a las mujeres mayores).
El análisis sociológico de Mernissi de la evolución del islam, enfatizando su dimensión práctica y su larga historia de diálogo intercultural, contribuye a desafiar el imaginario dominante en Europa de este sistema ético y religioso como particularmente impermeable al cambio y la adaptación. Su llamado a movilizar una “memoria-libertad”, donde las mujeres son coprotagonistas del pasado como paso necesario para serlo en el presente, nos interpela a todos.
De manera provocativa, en una entrevista de 1996, Mernissi definió el harén como un “espacio monosexo”, afirmando que el Senado francés, con menos de un 4% de mujeres entonces, era, en definitiva, un harén. Aunque hoy un tercio del Senado francés son mujeres, no podemos sino preguntarnos qué diría Mernissi de la composición de las Reales Academias españolas, por ejemplo, y su papel en la reproducción de las élites masculinas y el sesgo patriarcal de nuestro conocimiento del pasado.
Artículo completo en https://elpais.com/babelia/2024-10-23/el-haren-politico.html
"Fuego profético negro", la victoria en la derrota de Cornel West por Juan José Tamayo

Fuego profético negro, la victoria en la derrota de Cornel West
Juan José Tamayo
Desde el asesinato de Martin Luther King Jr. en Memphis en 1968, parecía que en Estados Unidos se hubiera apagado el fuego profético y revolucionario que inspiró la lucha por los derechos civiles para la comunidad afroestadounidense. Resucitarlo es el objetivo de este libro, que recoge una hermosa y profunda conversación de la investigadora alemana Christa Buschendorf con el filósofo y teólogo Cornel West, uno de los intelectuales más relevantes de su país y candidato a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Verde, que está siendo invisibilizado por los medios de comunicación. West se presenta a sí mismo como testigo de la esperanza y de la resistencia en momentos de derrota, desilusión y desazón. Se sitúa en la senda de Arthur Schopenhauer, con quien comparte el sentido trágico de la existencia, donde anida un profundo sentido del mal, la sensibilidad hacia el sufrimiento, la compasión por todos los seres vivos y la simpatía con las personas sometidas. Expresa su admiración por figuras como los profetas de Israel/Palestina, Buda, Sócrates, Jesús de Nazaret, Shakespeare, que, afirma, “conforman un grupo ejemplar y ecuménico de vidas virtuosas y ejemplos de belleza, calidad de vida, coraje y libertad”.
El diálogo de Buschendorf con West gira en torno a seis hombres y mujeres, brillantes intelectuales orgánicos y activistas, incansables luchadores por la libertad y contra la institucionalización esclavista estadounidense, todos ellos figuras proféticas negras que se enfrentaron a las asimetrías de poder y a las desigualdades sociales y étnicas: Frederik Douglass, W. E. B. du Bois, Martin Luther King, Ella Baker, Malcolm X e Ida B. Wells. West destaca su convicción moral de la igualdad de todos los seres humanos, su crítica al supremacismo blanco, al Estado imperialista y racista de EE UU y al terrorismo estatal como fenómeno fundamental en el mantenimiento del experimento democrático estadounidense.
Estos intelectuales no son solo líderes carismáticos, sino que están vinculados a los movimientos sociales: Douglas al movimiento abolicionista, Du Bois al panafricanismo, al movimiento obrero internacionalista y al de la liberación negra, Luther King al movimiento internacionalista y a los derechos civiles y laborales, Ella Baker al movimiento contra la segregación racial, Ida Wells al movimiento antiterrorista norteamericano, Malcolm X al movimiento nacionalista negro. West presenta a Malcolm X como “el profeta de la rabia negra” y el representante del ala revolucionaria de la tradición profética negra.
Cornel West define a Martin Luther King como el intelectual orgánico más exitoso de la historia norteamericana, que logró unir la espiritualidad y el cambio social con gran eficacia política y convicción moral
La figura más relevante de dicha tradición es Martin Luther King, a quien define como el intelectual orgánico más exitoso de la historia norteamericana, que se identificó con las personas pobres y desvalidas y logró unir la espiritualidad y el cambio social con gran eficacia política y convicción moral. En el sermón del del 28 de agosto de 1966 en la Iglesia bautista Ebenezer sobre El Buen Samaritano afirmó: “He decidido identificarme con los desvalidos y los pobres, entregar mi vida a los hambrientos y a quienes viven a la sombra de radiantes oportunidades”.
West ha publicado recientemente una edición de los Textos y discursos radicales, de Luther King (Editorial Tinta y Limón) en los que desentierra al King radical y “su testimonio visionario, encarnado en sentimientos antiimperialistas, anticoloniales y antirracistas y en el socialismo democrático”.
Durante su campaña electoral, Cornel West ha vuelto a resucitar el fuego profético, moral y revolucionario negro. No será elegido presidente de los Estados Unidos, pero habrá contribuido a despertar la conciencia pacifista, antirracista, intercultural, interreligiosa e interétnica en la ciudadanía norteamericana. Y eso ya es una victoria.
artículo completo en Babelia - El País

Tres libros clave para comprender la realidad del Líbano.

Viernes y domingos, del escritor libanés Jalid Ziyada, traducido del árabe por Nieves Paradela.
Partiendo de sus recuerdos infantiles —aquellos viernes en que los musulmanes acudían a orar a las mezquitas de la ciudad vieja, y aquellos domingos en que musulmanes y cristianos confundidos iban a divertirse a los cines y parques de la ciudad nueva—, Jalid Ziyada hace un penetrante análisis sociológico de las transformaciones urbanas de la ciudad libanesa de Trípoli desde comienzos de los años cincuenta del pasado siglo.
"Este texto es una pequeña joya consagrada a la búsqueda de un tiempo perdido, el de la ciudad de Trípoli durante las décadas de los años cincuenta y sesenta... verdadera autobiografía, llena de sensibilidad y finura, de la memoria de una ciudad y de una generación de intelectuales suníes libaneses..." (Henry Laurens, Le Monde diplomatique, octubre 1996).
"Jalid Ziyada proporciona las instrucciones de uso de una ciudad. La narra en once capítulos, breves como unas instantáneas, cuenta los sonidos, los colores y los sabores de su ciudad..." (J.M., Qantara, nº 20, julio-agosto 1996).

Estimado señor Kawabata, del escritor libanés Rashid Daíf, traducido del árabe por Salvador Peña.
Bajo la forma de una carta al premio Nobel japonés, el autor rememora sus años de juventud en medio de las convulsiones que desgarraron Oriente medio.
"...no es una memoria más al uso, sino una trabada reflexión sobre los tres lustros de la guerra civil libanesa en la que se registran algunos de los más graves problemas de su sociedad —civil y política—..." (José Abu-Tarbush).
"La guerra libanesa (1975-1990) provocó un significativo cambio de rumbo en la literatura de ese pequeño y convulso país del Mediterráneo oriental... Por ejemplo, en Rashid Daíf..., uno de los más destacados y mejores novelistas, de quien ahora aparece traducida al español, y de modo excelente, su sexta novela, Estimado señor Kawabata, publicada en su versión original en 1995.
En esta, al igual que en todas las anteriores, la guerra desempeña un papel fundamental como marco y motor de la acción narrativa, aunque como el mismo Daíf se ocupó de señalar hace tiempo, no es la suya una literatura de guerra simplemente, sino una literatura sobre el ser humano, y 'la guerra no es más que una forma de comportamiento'.
La novedad de este Estimado señor Kawabata es que ahora ese ser humano es precisamente él, el autor, quien desde su durísima experiencia de la guerra... reconstruye el itinerario esencial de su biografía dándole la forma de una larga carta dirigida al escritor japonés Yasunari Kawabata" (Nieves Paradela en Revista de Libros, junio de 1999).

Memoria para el olvido. Tiempo: Beirut. Lugar: un día de agosto de 1982, de Mahmud Darwish, traducido del árabe por Manuel C. Feria García.
"Por un trágico y pavoroso retorno de las cosas, de nuevo la repetición, el remake (como se diría en términos cinematográficos) de la agresión israelí al Líbano, el asedio a Beirut por el Tsahal. De nuevo y, como entonces, a las órdenes de Ariel Sharon, el héroe de Sabra y Chatila y, ahora, de Yenín, culminación de su sangrienta gloria. Pero recordemos que lo que viven ahora Mahmud Darwish y el conjunto del pueblo palestino es infinitamente más grave que el sitio a Beirut cuando ocurrió la agresión israelí.
La propia lectura de Memoria para el olvido ya era entonces en sí misma un manantial de luz, como una revelación que nos conducía al umbral de un destino trágico del que compartimos tormentos, angustias, interrogantes, abiertos como heridas, y ese abrazo de la vida y la muerte que se enlazan en un solo cuerpo. Y ahora, hoy, en esta noche en que el apocalipsis tiende sus tinieblas sobre Palestina, tierra herida, martirizada, rota, ahogada en sangre y sufrimiento, humillada, negada en su dignidad humana, ahora y entonces la voz del poeta alcanza una profundidad infinita" (de la Presentación del libro por el escritor marroquí Edmond El Maleh).
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Kaoutar Harchi, autora de Tal como existimos

Se crio en Estrasburgo con padres obreros de origen marroquí (su padre es trabajador de mantenimiento y su madre trabaja en una residencia de ancianos). Allí realizó estudios secundarios en un establecimiento católico privado, cuya experiencia resulta central en Tal como existimos.
La lectura del sociólogo argelino Abdelmalek Sayad, y en particular sus libros sobre la inmigración, considerada "un hecho social total", la condujeron a estudiar Sociología y a doctorarse con una tesis sobre los escritores argelinos de expresión francesa Kamel Daoud, Rachid Boudjedra, Boualem Sansal, Kateb Yacine y Assia Djebar. Fue publicada en 2016 bajo el título Solo tengo una lengua y no es la mía.
Anteriormente, a los 23 años ya había publicado su primera novela, Zone cinglée, seguida de L'Ampleur du saccage (2011) y À l'origine notre père obscure (2014). En 2024 ha publicado con Joseph Andras Littérature et Révolution, que recoge y amplía el encuentro que ambos mantuvieron auspiciado por la revista Frustration en febrero de 2023. Después de Tal como existimos, Kaoutar Harchi declara haberse alejado de la ficción, como revelan sus artículos de sociología sobre cultura, género, migraciones y etnozoología recogidos en Sociologie de l'Art, Hommes et migrations, Cahiers du Genre, Sociétés contemporaines, Ballast, Frustration Magazine, L'Humanité... Sus reflexiones sobre la relación de los humanos con el mundo animal las ha plasmado en su último libro Ainsi l'Animal et nous: "Los animales lo son todo. Son ellos mismos, por supuesto, pero sobre todo son lo que hacemos de ellos. Nosotros los humanos. Porque cada vez que hablamos de animales, en realidad solo hablamos de su animalidad: el estado animal que decretamos como inferior. Así animalizamos a los animales, los hacemos matables y sin dificultad los matamos".
Es investigadora asociada en el Centro de Investigación sobre los Vínculos Sociales, un laboratorio dependiente de la Universidad París-Descartes, la Universidad Sorbona-Nouvelle y el CNRS. Ha sido profesora de sociología en las facultades de Ciencias políticas de París y Reims. En 2019 fue profesora visitante en la Universidad de Nueva York y en 2021 profesora en la Universidad de París 13.
