Para saber más de Marruecos (1)

Una selección de los libros publicados por nuestra editorial sobre nuestro país vecino.

Tazamamart-Ese-Marruecos-que-fue-el-mío

Tazmamart, de Ahmed Marzouki (2026)

Traducido del francés por Juan Vivanco Gefaell

Presentación de Gonzalo Fernández Parrilla

Puede que los años de plomo acabaran en 1999, con la muerte de Hasán II, pero no así «su impacto en la gente». Torturas, desapariciones, prisiones secretas y ejecuciones extrajudiciales son algunas de las heridas todavía abiertas de esos años. En 2004 se creó la Instancia Equidad y Reconciliación, organismo oficial cuyo cometido era investigar las violaciones de los derechos humanos y los casos de violencia perpetrada por el Estado con el fin de rehabilitar e indemnizar a los afectados y sus familias. Para algunos, se trata de un lavado de cara más del régimen, pues no obligaba a rendir cuentas a quienes ejercieron la represión. En 2020 se lanzó un proyecto para reconvertir Tazmamart en un lugar de memoria. Gestos que nunca serán suficientes ante pérdidas irremediables y realidades excesivamente dolorosas. Desde los atentados de Casablanca de 2003, los disidentes más reprimidos han sido los islamistas, y los activistas rifeños y saharauis, además de los periodistas. La última frase del libro es: «¿Cambiaremos algún día este país?»
(de «Para que no se olvide», de Gonzalo Fernández Parrilla)

Ese Marruecos que fue el mío, de Jocelyne Laâbi (2025)

Preliminar de Miguel Ángel Moreta Lara

Traducido del francés por Antonio Álvarez de la Rosa

Narración de una vida, una lucha, una pasión a través de la que se dibuja el retrato de una mujer comprometida con la verdad y la justicia, y el de un país, Marruecos, al que quiso con pasión hacer suyo. Narra su infancia y adolescencia en Marruecos, la vida de una mujer de preso político, su toma de conciencia del racismo y de las secuelas del orden colonial. Casada con el poeta Abdellatif Laâbi, juntos afrontaron y superaron los años duros de la represión política del régimen marroquí en los llamados años de plomo bajo el reinado de Hasan II. La novela ha sido llevada a la gran pantalla por el director Abdelkader Lagtaa, con el título LAS-SEÑORAS-DE-LA-FRESA-A-LA-MUJER-Y-A-LA-MULA-VARA-DURA

Las señoras de la fresa. La invisibilidad de las temporeras marroquíes en España, de Chadia Arab (2020)

Presentación de Belén Luján y Jesús Díaz Formoso, posfacio de Houria Alami Mchichi y traducción del francés de Ana García Jiménez

Esta emigración de supervivencia ofrece a las señoras de la fresa oportunidades de emancipación y autonomía. Es útil a España y Marruecos por medio de un deal que puede parecer inaceptable y plantea una cuestión ética: mujeres contra fresas. ¿Las mujeres españolas habrían aceptado esas condiciones para recolectar las fresas? ¡No! ¿Habrían aceptado separarse de sus hijos durante tres meses o más? ¡No! Se buscó, por tanto, no muy lejos, obreras dóciles, con criterios muy estrictos para que estas indeseadas no permanecieran en territorio español. ¿Puede imaginarse siquiera a miles de mujeres españolas trabajando en los invernaderos de fresas por un salario miserable en una región que se enriquece gracias a la comercialización del oro rojo? Enseguida habrían aparecido denuncias contra las condiciones de trabajo y alojamiento, contra la dureza del trabajo, y reivindicaciones salariales. ¿Qué otro trabajo impone a los adultos una vida en colectividad sin el más elemental respeto al derecho a la intimidad? Los procesos de emancipación no deben hacernos olvidar la precariedad y las condiciones de reclutamiento de estas mujeres, elegidas entre las más frágiles, desde un punto de vista social, de su país. Todos estos factores persiguen evitar la menor rebelión, la menor reivindicación, por pequeña que sea.
Chadia Arab

A la mujer y a la mula vara dura. Las olvidadas del Marruecos profundo (2017)

Traducción del francés de Ana García Jiménez.

Este libro, publicado en Casablanca en 2015, constituye un acto de atrevimiento porque sacude y desvela. Representa una forma de periodismo ciudadano comprometido con el cambio y la justicia porque no solo toca un tema incómodo, sino que da un empujón a un tabú, el silencio sobre las injusticias cometidas por muchos contra las mujeres pobres, exponiendo de manera irrefutable una realidad. Y porque entre sus líneas se lee continuamente un ¿qué hacen las autoridades?
Al igual que hicieron algunos escritores marroquíes en décadas pasadas, con la pobreza, la emigración o con la violencia política, hoy este periodismo rompe con la imagen del Marruecos exótico que se ofrece a los turistas, el Marruecos moderno que se vende a los inversores y el Marruecos encarrilado en la senda del desarrollo humano y del progreso social que se hace valer ante aliados y vecinos. Es también un llamamiento a la sociedad para que reaccione, y a las autoridades para que presten atención y actúen. Y finalmente da un espaldarazo a la valiosa labor de sindicatos, asociaciones de mujeres y defensores de los derechos humanos, heroicos militantes de la justicia social, pero que siguen siendo los eternos sospechosos.
(de la Presentación de Isaías Barreñada)

 

A-la-sombra-de-Lala-Chafia-Diario-de-un-ilegal

 

A la sombra de lala Chafia, de Dris Bouissef Rekab (2004)

Presentación de Gilles Perrault
Traducido del francés por Encarna Cabello

Este relato autobiográfico, escrito a la sombra… de una celda de la cárcel de Kenitra, donde el autor pasó más de trece años, nos conduce por una infancia tetuaní en la que brilla con especial intensidad la cálida figura de su madre, una mujer española casada con un marroquí, antiguo combatiente de la guerra civil española y afiliado a la Falange. Nos desvela sus años de aprendizaje, el despertar de su cuerpo, las tristezas y alegrías de una vida rayana siempre en la pobreza. Con él asistimos a ese otro «mayo» marroquí del 68: su época de estudiante y de militancia política, su detención y «desaparición» durante siete largos meses en el centro de detención y tortura clandestino Derb Moulay Cherif, y su posterior encarcelamiento tras una mascarada de juicio. Todo ello escrito en una prosa clara y sobria, incluso cuando pone palabras a lo indecible.
«No hay duda alguna de que en 1968, los camaradas de Dris, tan fanáticos ellos, hubieran echado pestes de su libro por considerarlo subjetivo y pequeñoburgués, lleno de una lamentable sensiblería y, en definitiva, ajeno a la crítica marxista-leninista.
»Sin embargo, hoy vemos que este libro, además de ser una obra muy personal, no deja de lado la política, pues, con su testimonio, susurrado en un tono confidencial y escrito con una gran honestidad intelectual, Driss Bouissef ha redactado la más terrible y convincente de las acusaciones contra el régimen marroquí».
De la Presentación de Gilles Perrault

Diario de un ilegal, de Rachid Nini (2002)

Presentación y traducción del árabe de Gonzalo Fernández Parrilla y Malika Embarek López

Diario de un ilegal, que apareció inicialmente publicado en forma de crónica semanal en el diario Al Alam, es el primer testimonio escrito en lengua árabe sobre la experiencia de los inmigrantes marroquíes en España.
«Diario de un ilegal acaba de ver la luz en España como el puñetazo que es: un testimonio incómodo, brillante, vigoroso y sin florituras del calvario de los que sí llegan. Los que no llegan mueren en las pateras. Patera es la sexta palabra del libro de Rachid, hoy periodista en la televisión marroquí y columnista de prensa diaria».
Borja Hermoso, El Mundo, 12/6/2002
«Hombres sin dientes ni mantas ni posibilidad de conseguir ninguna de las dos cosas; mujeres que desayunan whisky con café; tascas miserables que ponen películas porno a las siete de la mañana para atraer a clientes; licenciados en Química o Literatura recogiendo naranjas de sol a sol; gente de todo el mundo tratando de sobrevivir a la explotación, el racismo y la nostalgia. Todo eso y más, narrado por un sutil poeta marroquí que llegó en autobús desde Rabat a Benidorm con un visado de un mes y se quedó a vivir tres años en España como inmigrante sin papeles. Es Diario de un ilegal, el testimonio a medias lírico y desgarrado sobre la España que no va bien del ex inmigrante Rachid Nini: hoy vive en Rabat, es periodista en la televisión marroquí y tiene una hija de dos años con una mujer española».
Miguel Mora, «Un repaso a la España clandestina», El País, 14/6/2002

ELCAMINO-DE-LAS-ORDALIAS-EL-PASADO-SIMPLE

El camino de las ordalías, de Abdellatif Laâbi (1995)

Traducida del francés por Víctor Luis Gómez Salvador

El autor relata en esta obra su experiencia de preso político: entre cuatro paredes, la literatura no es un pasatiempo voluptuoso y halagador para el que escribe, como sucede en tiempos de bonanza histórica, sino que deviene acto solemne y peligroso.
«Laâbi, indesmayable luchador, viejo lobo carcelario, poeta y hombre de letras, ofrece, desde su visión personal asentada en el penar personal (reflejo y denuncia), la visión de una realidad hoy ocultada por doble vía. Por un lado, la que viene desde el exterior –Marruecos, paraíso de exotismo dictado por el turismo–; por otro, la mordaza del autoritarismo… Sin excusas, léase».
Ramón Acín, «Desde pequeñas editoriales», Heraldo de Aragón, 16/3/1995
«El autor asume ahora –como un “trágico privilegio”– la herencia de Sherezade, la condena de sentirse obligado a relatar las más de mil y una noches de su aventura carcelaria, exponiendo las pruebas a las que fue sometido para demostrar su inocencia (tal era el significado de “ordalía” en la Edad Media) ante los “Guardianes de la Prosperidad”».
P. C., abc Literario, 21/4/1995

El pasado simple, de Dris Chraibi (1994)

Traducida del francés por Inmaculada Jiménez Morell y Leonor Merino
Dris Chraibi escribe esta novela que marcará a varias generaciones magrebíes «en nombre del padre»: acto de rebeldía, denuncia de la hipocresía, el inmovilismo, la tradición petrificada y el orden mutilador de la ley patriarcal.

«Obra de violenta denuncia de los males de la tribu en palabras aprendidas al otro, al extranjero… Pero El pasado simple es también crítica acerba a Occidente, que fue en un primer instante instrumento de liberación y objeto de admiración por parte del narrador adolescente».
Leonor Merino, «La palabra herida», El País /Babelia, 21/1/1995
«Una novela intensa, furiosa, rebelde; una primera novela que su autor lanzó como una pedrada contra un mundo demasiado cerrado y asfixiante, y, de paso, contra la limitada visión europea de la sociedad marroquí».
Ángel Vivas, «Los escritores magrebíes de hoy», Época, nº 521, 20/2/1995
«Desbordante, locuaz, irónico, Chraibi es una extraña mezcla de escritor vocacional, impulsivo, y de escritor que se impone a sí mismo el oficio. Si hemos de creerle, comenzó a escribir a los 26 ó 27 años porque pensó que era lo mejor que podía hacer dadas sus circunstancias de “protegido”: medio francés, medio marroquí, ni carne ni pescado. Y porque había un par de cosas que le rondaban por la cabeza. De ahí salieron dos novelas en las que una crítica feroz se repartía por igual entre su sociedad natal y su sociedad adoptiva o adoptada. Dos hitos fundamentales en la naciente literatura magrebí de expresión francesa. Y, metido ya en harina, ha acabado por escribir catorce novelas –trece publicadas y una inédita–, con sus despiadadas disecciones, su socarronería.
»–Usted fue considerado por la crítica de los años cincuenta como uno de los primeros escritores magrebíes que defendieron la necesidad de hacer literatura inconformista. Dice usted que era “preferible exiliarse que perderse”.
»–Yo salí de un medio muy acomodado, con una gran cultura árabe, y recorrí un camino normalmente inverso, elegí ser pobre. Pero no se puede, no se puede en absoluto hacer eso. Cuando escribí ese libro que han llamado “libro monumento”, Le passé simple [El pasado simple], no tenía ni idea de lo que acababa de hacer, pero fue una verdadera bomba. Ahora bien, en ese libro publicado en 1954, mi primera novela, no se trataba solamente de la sociedad marroquí, sino de la sociedad arabo-musulmana en su conjunto. Y tenía también una segunda parte, que era la crítica de Occidente… Es cierto, hay que exiliarse para ser uno mismo. Hay que mantener una cierta distancia con respecto a un país para poder hablar de él. E, igualmente, la distancia con respecto a uno mismo. Creo que lo más beneficioso que le puede ocurrir a un ser humano es superarse y superar su propia cultura y sus orígenes. Porque así se va hacia el otro…
»Hace año y medio que he terminado otro libro. Un libro magnífico. Pero podría ser una bomba y no sé si quiero publicarlo. Está en un cajón. El título es L’Homme du Livre [El hombre del Libro]. Es una novela concreta sobre un hombre concreto, el profeta Mahoma como ser humano, antes de la Revelación».
Fragmentos de la entrevista con Federico Arbós, El Mundo/La Esfera, 28/3/1992

 

Marruecos-A-TRAVÉS-DE-SUS-mujeres-Miedo-a-la-modernidad

Marruecos a través de sus mujeres, de Fátima Mernissi (1989 [1ª])

Traducido del francés por Inmaculada Jiménez Morell

La condición social de la mujer marroquí desvelada por esta conocida socióloga y feminista.
«Fátima Mernissi, que en varias ocasiones ha manifestado que el problema de la situación de la mujer en el islam es más político que religioso, ofrece una serie de entrevistas que, afirma, pretenden responder a la “captación de la realidad”…
»Y lo real es, a decir de todas las entrevistadas, excepto una, perteneciente al harén de una rica familia, de una dureza que sobrecoge. Los problemas a los que estas mujeres han tenido que enfrentarse desde niñas… giran en torno a dos puntos principales, uno relacionado con su sexo y el otro con el mundo exterior, y van desde la lucha por liberarse de un matrimonio impuesto durante la infancia a la necesidad de trabajar, por degradantes que sean las condiciones, para combatir la miseria».
Clara Janés, «Detrás del velo», El País, 17/2/1991
«La vida supera a la imaginación literaria. El enfoque sociológico se torna literatura a pesar de su cruda realidad. La obra no tiene desperdicio».
Ramón Acín, «A través de la mujer», Heraldo de Aragón, 28/2/1991

El miedo a la modernidad. Islam y democracia, de Fátima Mernissi (1992 [1ª])

Traducido del francés por Inmaculada Jiménez Morell

Una aportación de la pensadora marroquí al análisis del conflicto entre Islam y democracia, y el miedo a Occidente, al individualismo, a la libertad de opinión… todo ello en el marco del nuevo orden mundial establecido por la primera Guerra del Golfo.
«Aun sin contemporizar, sino todo lo contrario, con la brutalidad y estulticia de Occidente al tratar lo islámico (desde la incomprensión al bombardeo), plantea el meollo del actual desgarro musulmán: aceptar el individualismo, los derechos humanos, la democracia, o reprimirlo todo en nombre de Dios. Mernissi recalca en todo momento la relación inconsciente entre lenguaje y represión, entre raíces semánticas y miedo a lo imponderable, a la contradicción: sobre todo, miedo a la mujer, ese enemigo».
Miguel Bayón, «La mujer, ese enemigo», El País/Babelia, 18/7/1992
«La marroquí Fátima Mernissi es de las que creen que las libertades no llegarán al mundo árabe y musulmán en la punta de los rifles, cañones y misiles de un Estados Unidos desacreditado por su belicismo, su doble rasero y su desprecio por los derechos humanos de terceros. En estos momentos las dos ocupaciones ilegales de tierras árabes –la de Irak por Estados Unidos y la de los territorios palestinos por Israel– solo alimentan el odio y la desesperación, contribuyendo a dar consistencia a los argumentos de los islamistas más radicales y a ampliar su cantera de reclutas. Mernissi, por el contrario, piensa que las libertades solo pueden germinar en el mundo árabe y musulmán desde dentro, y que el papel de Occidente en ese proceso debería consistir en apoyar de modo comprometido a las sociedades civiles que emergen en su seno. De lo que tiene sed la gran mayoría de musulmanes no es de sangre, sino de libertad, justicia, dignidad y paz.
»Por último, Mernissi intenta, en Islam y democracia, desmontar la tesis que proclama la incompatibilidad entre esa religión y el menos malo de los sistemas políticos inventados por la humanidad».
Javier Valenzuela, «Un mundo sin miedos ni fronteras», El País/Babelia, 18/10/2003

FEZ-ES-UN-ESPEJO-EL-HOMBRE DEL LIBRO

 

Fez es un espejo, de Abdellatif Laâbi (2004)

Traducido del francés por Inmaculada Jiménez Morell

La medina de Fez, sus usos y costumbres, personajes de otro tiempo que aún pueblan el intrincado dédalo de sus callejuelas, el mundo de la infancia y la primera adolescencia, la escuela, el despertar de la lucha anticolonialista… narrados con ironía y humor en un delicioso relato autobiográfico del gran poeta marroquí.
«Laâbi es uno de los más grandes poetas vivos de Marruecos y como ciudadano pertenece a la multitud de compatriotas que no han tenido una vida fácil bajo el régimen de Hasan ii: su compromiso democrático le llevó a ser encarcelado en 1972… Con tales antecedentes, lo lógico habría sido una autobiografía de ceño fruncido. Pero Laâbi opta por todo lo contrario: un libro transparente, enamorado de los multicolores cielos de Fez, libro repleto de niños y grandes que juegan, se gastan bromas, aplican trucos para ir tirando. Y, más que nada, libro enamorado de una vida familiar que fue feliz gracias a unos padres cariñosos y listos. Laâbi los retrata con ternura, pero nunca con sentimentalismo: al revés, echa mano de la comedia para trazar sobre todo un personaje impar, el de Guita, su madre, rezongona con razón contra todas las obligaciones que le caen, espíritu libre ante los abusos de la autoridad, doméstica o política. Hablando de política: la narración de las luchas por la independencia y la pasión por el rey legítimo (Mohamed v) exilado por los franceses es vívida y verosímil; y lo es precisamente por el humor, por recordar detalles como que la vox populi sabía que el exilado estaba confinado en Madame Cascar (Madagascar)… La lectura de esta autobiografía viene a demostrar lo cercano de las infancias vividas en esos años a uno y otro lado del Estrecho».
Miguel Bayón, «Mosquito en la Medina», El País/ Babelia, 31/12/2004

El hombre del Libro, de Dris Chraibi (1997)

Traducido del francés por Inmaculada Jiménez Morell

Un día en la vida del «hombre del Libro», que no es otro que el profeta de los musulmanes, Mahoma, de la pluma del más universal de los autores marroquíes contemporáneos.
«Con una prosa poética en la que los límites borrosos del sueño y la vigilia transmiten un ambiente misterioso a la pequeña joya literaria, el autor trata de enseñarnos a otro Mahoma, al no mitificado por sus seguidores, sino al humano, al demasiado humano».
I. Urdanibia, «En vísperas de la revelación», Igandegin, 31/5/1998
«El hombre del Libro es seguramente uno de los relatos más hermosos nunca escritos sobre “ese personaje considerable”: el profeta Mahoma».
Fethi Ben Slama, Qantara, revista del Institut du Monde Arabe, París
«Literalmente “hastiado de la caricatura del Islam que hacen tanto en Occidente como los fundamentalistas” Chraibi ha hecho de Mahoma el héroe de su última obra El hombre del libro: la experiencia profética en el momento de la revelación. “Mi miedo era no ser íntegro conmigo mismo. Creo que en este libro sí lo he sido”».
Lola Infante, «Mahoma, último héroe del “escritor francés de expresión marroquí”», Diario 16, 1/2/1995

 

MIL-AÑOS-UN-DIA-LOS-CHIVOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mil años, un día, de Edmond Amran El Maleh (2011)

Traducida del francés por Malika Embarek López
«El relato de Nessim, nieto de judíos oriundos de Palestina en la época del Imperio Otomano, oscila entre el remoto pasado familiar en Beirut y el Cairo con las noticias de la matanza perpetrada por las Falanges Libanesas encuadradas por Sharon. La evocación de unos tiempos borrados, de la casa familiar abandonada y vacía, del cementerio marítimo de una comunidad extinta acompaña su recorrido solitario del espacio en el que transcurrió su niñez (...) La visita de Nessim a la tierra de sus ancestros palestinos, en plena guerra de Líbano y tras el horror de Sabra y Chatila, le hará apurar hasta la hez la copa de la amargura: la cruel reiteración de la historia. Los recuerdos se yuxtaponen, los espacios se mezclan, su discurso febril es el de un exiliado por partida doble, de alguien privado de la dimensión milenaria que daba sentido a su vida. De ahí el epígrafe de uno de los capítulos del libro que da su título a la novela: “Si es cierto que mil años pueden transcurrir como un día, nada impide que un día transcurra como mil años”».
Del «Preliminar» de Juan Goytisolo

Los chivos, de Dris Chraibi (2008)

Traducción del francés y Nota preliminar de Inmaculada Jiménez Morell
«… Después de cincuenta años de la publicación de este texto desgarrador y difícil de olvidar, continúan removiéndose en nosotros los brutales interrogantes de ayer, tanta es la fuerza de esta obra que sigue interpelando a las conciencias. Sobre todo cuando el autor se la dedica “a los inmigrantes, a los extranjeros en su propio país: los palestinos de la Intifada”».
Leonor Merino, «Los chivos», El País-Babelia, 29/03/2008

«Los Chivos constituye el primer retrato, nada complaciente, de la dura experiencia de la emigración norteafricana a Europa, cuyo planteamiento sigue vigente medio siglo después de su publicación.
»Los inmigrantes argelinos que van cobrando vida en unas páginas de una dureza –«atroz», dice el propio autor en la “advertencia final” a la edición de 1989– casi insostenible en algunos momentos, son fruto de la realidad –“¿Conoció usted el Nanterre de los años 50?”, pregunta Chraibi a Abdellatif Laâbi en una entrevista en la revista Souffles (5-1967). “Yo viví con ellos. No de testigo, sino como uno más. Había que hacerlo. Tenías que ayunar, un Ramadán eterno… ¿Que por qué lo hice? Pues voy a decírselo: en 10 u 11 años en Francia yo había visto. Constatado. Nuestras almas sangraban en el país de la igualdad, la libertad y la fraternidad. Y digo más: vivo en Aubervilliers. ¿Conoce Aubervilliers, la calle de la Nouvelle France? ‘Los chivos’ siguen allí todavía en 1967”–. Una realidad pasada por el tamiz de la provocación y la irreverencia de la pluma de nuestro autor.
»Decir que las condiciones inhumanas de vida de los norteafricanos en Francia –en este caso, argelinos–, el feroz desarraigo y el racismo son los elementos que componen la trama de esta novela, es casi como si no dijera nada, porque lo esencial de ella, lo que la convierte en un texto mayor, a pesar de su brevedad, es cómo lo dice. Es esa escritura «perturbada», en palabras del mencionado Abdellatif Laâbi. Perturbación que no se limita a fragmentar la lengua en frases cortas, brevísimas en algunos casos, lo que confiere un ritmo sincopado a la lectura y permite al autor crear una atmósfera expectante, sino que disloca el texto hasta tal punto que la última página de la novela en «buena lógica» narrativa sería la primera, pues en ella da comienzo la historia de su protagonista, el cabileño Yalann Waldik…».
Gonzalo Fernández Parrilla e Inmaculada Jiménez Morell, «Dris Chraibi. Provocación e innovación en la literatura marroquí», Awraq, vol. xxv, 2008

 

Mohammed-Bennis-Vino-El-don-del-vacío

Vino, de Mohammed Bennís (2015)

Preliminar y traducción del árabe de Federico Arbós
Segundo poemario publicado en esta misma colección de Mohámmed Bennís, el escritor marroquí del que su traductor dice: «no es solo uno de los mejores poetas marroquíes actuales, sino también todo un referente crítico para los movimientos intelectuales y culturales de su país a partir de los años setenta del siglo xx».
Entre la voz sola que se pierde en el silencio y la embriaguez de la palabra encarnada, entre la oscuridad de la noche y las primeras luces del alba, entre copas y tabernas metafóricas y reales se mueve este libro, Vino, celebración escandida y escanciada de ese licor alegre o triste, generoso siempre, que con el trabajo de sus manos el hombre hace brotar de los racimos de uva, de la vid que alza de la tierra su tronco sarmentoso. Celebración hermética también, en casi todos los significados del adjetivo.
del Preliminar de Federico Arbós

El don del vacío, de Mohammed Bennís (2006)

Frontispicio de Antonio Gamoneda
Traducido del árabe por Luis Miguel Pérez Cañada
El don del vacío es el primer diván de Mohammed Bennis vertido al castellano. En 1993 obtuvo el Premio del Libro Marroquí y es paradigma de la modernidad de la poesía marroquí en lengua árabe.
«Mohammed Bennís es un poeta moderno, que no sigue –o no parece seguir– ni un rumbo único ni el derivado de una sola y única tradición: es un innovador dentro de la suya… El don del vacío lo demuestra: es un libro de economía lingüística máxima, que recuerda los modos del minimalismo y los temas de la poética del silencio, dentro de la que se podría, no sin algún matiz, clasificar.
»Luis Miguel Cañada ha sabido encontrarle el tono –que es, más que la peculiaridad de su gramática, lo verdaderamente difícil en una traducción– y lo ha vertido en un discurso lírico excelente… Excelente y rigurosa poesía la de Mohammed Bennís, un poeta marroquí que representa hoy una de las más sobresalientes líneas de la lírica árabe».
Jaime Siles, «Celosías», abcd Las Letras y las Artes, 20/1/2007

 

 

 

 


Privacy Preference Center